Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

De ‘el oro de Moscú’ a la cohesión atlántica y occidental

foto del g7 del gobierno alemán

Gobierno de Alemaniafoto del g7 del gobierno alemán

El presidente de los EE.UU. Joe Biden, ha propuesto en la cumbre del G-7 que se celebra en el castillo de Elmau, en la Baviera alemana, el boicot a la compra de euro ruso -‘el famoso oro de Moscú’ del que tanto se habló en España- que constituye una de las fuentes de financiación más importantes de Rusia, en compañía de sus exportaciones de gas y petróleo.

Pero a los siete países más ricos del mundo (USA, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia) les cuesta asumir acuerdos importantes frente a Rusia como el bloqueo de las compras del oro que propone Biden. De la misma manera que se niegan a romper con las importaciones de gas y petróleo ruso, y en este caso por el temor, especialmente alemán, a serios problemas de abastecimiento energético de cara a los próximos meses del otoño y el invierno europeo.

Y vamos a ver si estas divergencias en el bloque occidental no acaban, de alguna manera, aflorando en la Cumbre de la OTAN de Madrid donde está claro que los Estados Unidos y el Reino Unido mantienen posiciones más duras y beligerantes frente a Vladimir Putin. Mientras Francia, Alemania e Italia (España no pinta nada en el gran debate) son más blandos y a la vez favorables a que se renueven las conversaciones de paz entre Moscú y Kiev, que fue lo que le vinieron a decir Macron, Scholz y Draghi a Zelenski en su reciente viaje a Ucrania.

Europa está muy preocupada por el impacto en la inflación y la economía de la UE de la guerra de Ucrania, y sobre todo por las exportaciones rusas -que el Kremlin ha reducido por su cuenta- de gas y petróleo. Y de ahí la posición más flexible de los líderes europeos, la que encabeza el presidente Macron que mantiene el contacto telefónico con Putin a pesar de las críticas que ha recibido por ello dentro y fuera de Francia.

Está visto que las cosas no son tan sencillas y que la ruptura de la UE con la Rusia de Putin no es tan fácil como pretende el presidente Joe Biden. El que mantiene un firme pulso de liderazgo político y personal con Vladimir Putin, que se sigue muy de cerca en el Congreso de los EE.UU. y por parte de los grandes medios de comunicación norteamericanos.

Y ahora vamos a ver hasta donde están dispuestos a llegar los aliados de la OTAN en el anunciado despliegue de divisiones de soldados y armamento pesado en los países del Este de Europa como Polonia, Bulgaria, Rumanía, Hungría, Estonia, Eslovaquia, Letonia y Lituania. Porque en la actualidad el despliegue de los aliados de la OTAN en estos ocho países apenas llega a los 25.000 soldados.

Si el despliegue militar de la OTAN en el Este europeo no es importante en ese caso el objetivo de ‘defensa y disuasión’ de los aliados no será efectivo y producirá un cierto malestar en los mandos militares de la OTAN, así como entre los ciudadanos de esos países que viven en primera línea la amenaza de Rusia y del resto de naciones occidentales.

Y desde luego ese no sería en mensaje adecuado de la OTAN a Moscú que debe sentir cerca de sus fronteras la presencia en estado de alerta máxima de las naciones de la OTAN. Veremos qué ocurre en los próximos días en los que hay mucho en juego y en los que la Alianza Atlántica no puede ni debe decepcionar.

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