Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

El discurso de Borrell frente a Putin

Josep Borrell

Borrel

Múltiples han sido los elogios que el Alto Comisionado para la Seguridad y la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ha recibido por el discurso que pronunció el pasado martes en el Parlamento Europeo en firme respuesta a la agresión e invasión militar de la Rusia de Vladimir Putin en Ucrania.

Un discurso de altura intelectual y política en el que Josep Borrell dijo: ‘Nadie puede mirar para otro lado. Cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el mismo pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en este momento solemne no estén a nuestro lado’.

Estas palabras de Borrell, pronunciadas intencionadamente en castellano, fueron determinantes en el anuncio que Pedro Sánchez hizo el miércoles ante Congreso de los Diputados anunciando que España si enviará ‘armas ofensivas’ a Ucrania, rectificando su declaración del lunes en TVE cuando dijo que España solo participará en el fondo de la UE para enviar armas a Ucrania de manera colectiva y baló la bandera de la UE.

Las palabras de Borrell son una advertencia de la UE a Sánchez -que está a la espera de recibir más fondos de la UE-, y a ellas se habían sumado otras críticas ‘veladas’ a España de la OTAN. Desde donde su secretario general, Jens Stoltenberg, había incluido a nuestro país en la lista de naciones que menos habían colaborado con la defensa de Ucrania.

Pero la rectificación tardía de Sánchez sigue siendo incompleta mientras los ministros de Podemos permanezcan en su Gobierno calificando de ‘error’ la decisión de Sánchez de enviar armas a Ucrania y lanzando duras críticas a la OTAN y a las sanciones impuestas por la UE a Rusia, lo que sitúa a UP en la órbita de Putin.

Y lo que puede provocar, si Sánchez no expulsa a Podemos del Gobierno, la suspensión de la cumbre de la OTAN en Madrid, prevista para los días 29 y 30 de junio, y su traslado a otra capital europea más comprometida con la Alianza Atlántica, lo que sería un sonoro fracaso del presidente Sánchez, su Gobierno y el PSOE.

Partido desde donde Felipe González, en una entrevista en El Confidencial, ha dicho: ‘Dentro de la tragedia que estamos viviendo, efectivamente, me permito la satisfacción de estar alineado con el Josep Borrell mas decidido’.

Sobra el ‘más’ malintencionado de González. El que hace años, cuando en 1998 Josep Borrell ganó las primarias del PSOE a Joaquín Almunia, montó una operación con el Grupo Prisa para expulsar a Borrell del liderazgo del PSOE. Lo que sin duda fue una gran error y el origen de los desastres que luego dañaron el PSOE, especialmente con Zapatero y Sánchez.

Un Sánchez a quien Josep Borrell apoyó frente al ‘golpe de mano’ que le dieron en el Comité Ejecutivo socialista de 1 de octubre de 2016 (‘Los Idus de Octubre’ escribió en un ensayo Borrell) y en él que estuvieron implicados Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba y Susana Díaz.

Y un Borrell que discrepó y se alejó del ‘pacto Frankenstein’ que Sánchez artículó con los separatistas catalanes, a los que Borrell denunció en otro gran discurso en Barcelona durante la manifestación de la Sociedad Civil Catalana en octubre de 2017.

Lo que provocó que, en su pueblo, La Pobla de Segur los nacionalistas le quitaran la placa de la calle que le habían concedido y que un diputado de ERC le escupiera en el Congreso cuando pasó ante el ‘banco azul’ del Gobierno.

Pero nada de esto ni los errores de Sánchez le han quitado o recortado a Borrell su independencia y compromiso con las libertades y la democracia -lo vimos frente a Lavrov y en defensa del opositor Navalni- y lo acabamos de ver en su discurso ante el Parlamento Europeo que él presidió años atrás.

Donde ahora este político español, de larga travesía que ha sabido navegar en aguas turbulentas (como las del Noguera Pallaresa que sorteaba en una balsa de troncos), acaba de pronunciar un discurso que marca en la Unión Europea unas líneas rojas que nadie en la UE puede traspasar.

Ni siquiera la España de Pedro Sánchez, que ha empezado a rectificar, pero que tiene pendiente la crisis de Gobierno para cesar a los ministros de UP, si es que Sánchez desea celebrar en Madrid a finales de junio la tan esperada cumbre de la OTAN.

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