Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Arrimadas regresa ‘al lugar del crimen de Murcia’

Inés Arrimadas en la sede de la CEOE

EFEInés Arrimadas

En la política española los ideales y compromisos democráticos no cuentan en la toma de decisiones de los gobernantes y dirigentes políticos que por lo general solo se guían por sus ambiciones personales y tramas de poder.

Y puede que Pedro Sánchez haya sido el gobernante más descarado en la deriva de oportunismo interesado y a cualquier precio, como se apreció en los ‘pactos Frankenstein’ para la moción de censura en contra de Mariano Rajoy. O en su investidura, a pesar de que prometió hacer lo contrario de lo que hizo, como además ocurrió con los indultos a los golpistas.

Y como ahora está a punto de hacer con la ‘reforma laboral’ que Sánchez está subastando al mejor postor. Y que hasta incluso pretendió que se la aprobara el PP de Pablo Casado, en beneficio beneficio de Vox y Santiago Abascal.

Pero el líder del PP no se dejó engañar. Sin embargo Inés Arrimadas ya ha caído -otra vez- como una ‘pardilla’ en las redes de Sánchez y se ofrece a aprobarle al Presidente y al Gobierno PSOE-Podemos la ‘reforma laboral’, que presentan como un mal menor pero que está muy lejos de ser el ideal que necesita este país.

Arrimadas ha vuelto ‘al lugar del crimen de Murcia’, a donde Sánchez la llevó de la mano para perpetrar una moción de censura contra el PP murciano. Pero el disparo les salió por la culata, la moción fracasó porque doña Inés no controlaba su partido en Murcia y en consecuencia ella y Sánchez hicieron un ridículo espantoso.

Y lo que es peor, la intentona de Sánchez y Arrimadas en Murcia provocó en Madrid el adelanto electoral con el que Isabel Ayuso arrasó, Cs desapareció de la Asamblea de madrileña (tenía 26 diputados) y el PSOE se convirtió en la tercera fuerza política por detrás del PP y Más Madrid.

Y después de tan aleccionadora experiencia Arrimadas ‘ha regresado al lugar del crimen de Murcia’. O a los brazos de su encantador Frankenstein, ofreciéndose a Sánchez para aprobarle la ‘reforma laboral’ en compañía de Podemos, de unos ex diputados de Puigdemont y de varias minorías de la izquierda radical y partidos locales.

Pero a pesar de su ofrecimiento, que el ministro Félix Bolaños ha guardado en un cajón, Arrimadas se ha tenido que sentar a esperar en la escaleras de La Moncloa a ver si Sánchez la recibe para la foto del pacto, o si finalmente el presidente se decanta por sus socios del combo Frankenstein a nada de que le den una oportunidad, porque ellos son sus preferidos, de la familia.

O sea, que Arrimadas está de suplente en Moncloa ofreciendo un penoso y lamentable espectáculo que sin duda será muy mal acogido por los votantes de Castilla y León. Y en unos meses también por los de Andalucía, camino del acto final del drama, la disolución de Cs, que desde hace algún tiempo se vio venir.

Y que estaba cantado desde el día en el que Albert Rivera anunció, en la campaña de las elecciones generales del 10-N de 2019, su disposición a pactar un gobierno de coalición con Pedro Sánchez. El que pretendió sin éxito en la investidura fallida de 2016, y el que despreció en abril de 2019 cuando Cs y PSOE sumaban 180 escaños.

Si Arrimadas le aprueba a Sánchez la reforma laboral ese será el final de Cs, como pronto veremos en Castilla y León y Andalucía. Y si Sánchez le da un plantón y pacta la reforma con la banda Frankenstein, pues todavía mucho peor.

Y para colmo nos dirá Arrimadas que lo hizo ‘por el bien de España’ ¿La España de Sánchez? Lo único cierto de todo esto es que Arrimadas y Cs desaparecerán, por el bien de España, ya lo verán.

Sobre el autor de esta publicación