El Congreso del PP de Madrid se debe aplazar a 2023

Si Pablo Casado tuviera autoridad y el valor a los que le obliga el cargo de presidente del Partido Popular ya le habría hecho en público una severa advertencia a Isabel Ayuso por su reiterada deslealtad. Y habría cortado en seco su pretensión de adelantar a marzo de 2022 el congreso del PP de Madrid, anunciando que ese Congreso madrileño ‘se aplaza hasta 2023’.

A la vez y tras las declaraciones y escritos de Cayetana Alvarez de Toledo, la dirección del PP debería haber abierto a la diputada un expediente pero no para ponerle una multa sino para su expulsión del Partido, como ocurriría en cualquier otra formación política.

Pero Casado no se atreve a dar esos pasos cortando en seco la operación, o la conspiración, que está en marcha contra su liderazgo nacional en el PP para colocar a Ayuso en su lugar de cara a próximas elecciones generales. Y con el argumento de que Ayuso obtendría ante Sánchez un mejor resultado que Casado porque recuperaría muchos votos de Vox.

Así lo han reconocido este pasado sábado en sus portadas los diarios El Mundo y La Razón, hablando de la ‘operación’ de Ayuso contra Casado y citando fuentes de la dirección del PP. Y a buenas horas porque dicha operación quedó al descubierto cuando Ayuso planteó, en las vísperas de la Convención Nacional del PP en Valencia, el adelanto del congreso del PP de Madrid a marzo de 2022, amenazando con no asistir a dicha Convención.

Ahora da la impresión que esta crisis se le ha ido de las manos a Casado, mientras las conspiradoras Ayuso y Cayetana se pasean por los estudios y platós de radio y televisión poniendo a escurrir al presidente del PP y a su secretario general Teodoro García Egea. El que a lo más que ha atrevido, tras el ‘consejo’ de Ayuso a Juanma Moreno de ‘volar libre y no ser una marioneta’ ha sido a decir que Moreno es libre y no necesita consejos.

Y vamos a ver hasta dónde se atreve a llegar este domingo Casado en la clausura del congreso andaluz del PP, donde debería de anunciar que el congreso madrileño del PP se aplaza hasta 2023. Pero mucho tememos que el líder del PP no dará la cara y permanecerá en silencio mientras sus dos adversarias -Ayuso a dicho que Cayetana muy bien representa los valores del PP- siguen dando la matraca mediática con su desafío a Casado.

Y proyectando a nivel nacional la imagen de un liderazgo blando de Pablo Casado, lo que empieza a trascender en las encuestas electorales en favor de Sánchez y de Abascal, porque los ciudadanos entienden que si Casado no manda en su partido difícilmente podrá gobernar en España.

¿Alguien se imagina que un desafío de esa envergadura podría ocurrir en el PSOE contra Sánchez sin que no rodaran inmediatamente las cabezas de sus adversarios por las escaleras de la sede nacional del PSOE en la calle Ferraz?

Y si débil y acomplejada nos parece la actitud de la dirección nacional del PP, casi peor nos resulta la falta de apoyo decidido a Casado por parte de barones como Feijóo, Moreno, Mañueco y otros líderes regionales o locales que han jugado con el fuego de la presidencia del PP de Madrid sin ver, o sin querer ver, que esa presidencia era solo un primer paso para desde ahí completar el asalto de Ayuso a la presidencia nacional del PP.

Y especialmente grave nos parece la ceguera o complicidad de Feijóo con Ayuso, porque el presidente gallego que nunca se atrevió a dar un paso al frente en pos del liderazgo nacional del PP y ahora apoya a Ayuso y cuando se destapa la ‘operación’ contra el presidente Casado se coloca, otra vez y como cómplice de Ayuso, de perfil.

Aunque la plena responsabilidad de esta situación es de Pablo Casado, y si el líder del PP no actúa como debe, Ayuso y su banda de los conspiradores apreciarán su debilidad y avanzarán sin descanso, y en este caso y armados de razón, hasta echarlo de la presidencia del PP nacional.