La salud mental y el sueño del Presidente

Hemos leído este domingo un artículo de Pedro Sánchez en el diario El País titulado ‘Salud mental, la urgencia de lo importante’, donde el Presidente del Gobierno se muestra muy preocupado por el impacto y las secuelas de la pandemia del covid en la salud mental de los españoles.

Y dice Sánchez, o el autor del artículo en su nombre: ‘Convivimos a diario con personas que tienen problemas para conciliar el sueño, inseguridad, miedo, sensación de falta de control, tristeza, desesperanza o se sienten solas.’

Lo que seguramente es cierto, como cierto fue que hubo un tiempo no muy lejano en el que Pablo Iglesias le quitaba el sueño al Presidente como el mismo lo reconoció. Aunque más adelante esa pesadilla se fue esfumando poco a poco hasta que los dos, Sánchez e Iglesias, tras las elecciones del 10-N de 2019, se fundieron en el abrazo del Gobierno de coalición.

Y ahora, dimitido y marchado Iglesias del Gobierno y de la política por sus propios ‘méritos’ y fracasos, creemos que Sánchez dormirá en su famoso colchón de La Moncloa ‘a pierna suelta’ o ‘como un lirón’.

Aunque el creciente deterioro de la situación económica española y las cada vez más enconadas tensiones en el seno de su gobierno con Yolanda Díaz, y las ministras de UP Ione Belarra e Irene Montero a propósito de las reformas laboral y de las pensiones, imaginamos que le preocupan a Sánchez.

Aunque el Presidente tiene la certeza de que estas ‘Gracias’ de la izquierda radical del país tragarán los sapos que les pongan sobre la mesa, como la pasada semana se tragaron el de Enrique Arnaldo sin rechistar (Sánchez es experto que comer este tipo de batracios), porque imaginamos que ninguna de las tres quiere un adelanto electoral, por la cuenta que les trae que no es precisamente buena.

Pero dicho esto nos preocupa y mucho la salud mental del Presidente y la sospecha de que tiene una doble personalidad o un ‘trastorno bipolar’. No en vano el Presidente vive y actúa, según qué caso o situación, en un mundo irreal y plagado de mentiras, y a la vez se enfrenta a los problemas reales del país de los que no puede escapar.

Por eso un día anuncia que va a ‘derogar’ la reforma laboral del PP y otro dice que solo la va a ‘modernizar’, ante el asombro y estupor de sus socios del Gobierno, los Sindicatos y su aliados nacionalistas, que tan necesarios le son para su estabilidad en el poder y para lograr los PGE de 2022.

En el convencimiento Sánchez de que, si logra imponerse a todos ellos y garantizarse así la legislatura, una vez logrados los PGE podrá romper con todos con la misma facilidad que se desprendió en la crisis de gobierno del mes de julio de Calvo, Ábalos y Redondo sin decirles ni adiós.

Escribir de la salud mental de los españoles, como lo ha hecho Sánchez desde su despacho de La Moncloa puede haber sido una temeridad por más que lo de ser temerario también forma parte de su personalidad.

Y de su manera de hacer en política con el único objetivo de permanecer en el poder. Lo que nada tiene que ver con en interés general de este país que deambula preocupado y deprimido (‘la vieja compañera') y con la esperanza de dejar atrás esta larga pesadilla en la que algunos hicieron fortuna o se reafirmaron entre confinamientos inconstitucionales en sus posiciones de poder.