España es ‘la oveja negra’ de la UE

España se ha convertido en ‘la oveja negra’ y rezagada de la UE en contra de lo que ocurre con los gobiernos del centro político de Francia, Italia y Alemania (este último en proceso de formación) que hoy lideran Emmanuel Macron, Mario Draghi y Olaf Scholz, dotados de estabilidad política y con sólidos proyectos de recuperación económica y social.

Mientras que a Pedro Sánchez le crecen por doquier los problemas con sus aliados y los últimos datos económicos anuncian un empeoramiento de la inflación (al 5,4), del crecimiento de 2021 que baja hasta 4,6, la deuda pública cerca del 15 % del PIB y el déficit por encima del 9 %.

Lo que son muy malas señales para relanzar el crecimiento en 2022, en el caso en que los problemas energéticos, de suministros, comercio y de los transportes internacionales no se resuelvan de aquí a la primavera. Lo que de ser así empeoraría la inflación y amenazaría con la subida de los ‘tipos de interés’ a finales del año próximo, enfriando con ello la recuperación.

El problema de España estriba en las alianzas de Pedro Sánchez con la izquierda radical de Podemos y los separatistas de ERC, Bildu y PNV que tienen en vilo la estabilidad del Gobierno y del Presidente con continuas amenazas.

Y por la profundas discrepancias entre PSOE y UP sobre el alcance de las reformas que España debe completar -especialmente en política laboral y pensiones-, si quiere recibir sin demora los Fondos de la UE, siempre que nuestro país tenga preparados en tiempo y forma los proyectos a financiar por la UE, lo que también está por ver.

Como están pendientes de su aprobación y votación final los PGE de 2022, para garantizar la permanencia de Sánchez en La Moncloa hasta finales de 2023. Año en cuyo segundo semestre España ostentará la presidencia de la UE.

Y semestre en cuyo final del mes de octubre la Princesa de Asturias, doña Leonor, cumplirá los 18 años de su mayoría de edad y deberá jurar como la heredera de La Corona ante las Cortes Generales si no han sido disueltas para la celebración de las elecciones generales, cuyo plazo acaba el 10 de diciembre de 2023.

Calendario apretado y tasado por delante, siembre que no asistamos a un adelanto electoral por desavenencias en el gobierno de coalición o falta de apoyos de los nacionalistas que sostienen la estabilidad del Gobierno. Lo que de ocurrir dañaría en España la recuperación económica y social.