Sánchez frente a Podemos, sindicatos, los nacionalistas y la UE

Sánchez

Las noticias económicas y sociales van de mal en peor, desmontan el optimismo impostado del Gobierno y tensan la relación con Podemos y los sindicatos, cuando continúan las negociaciones de Sánchez con ERC, Bildu y PNV para intentar cerrar los PGE de 2022 y garantizar la estabilidad de la presidencia de Sánchez hasta finales de 2023.

Y todo ello cuando Bruselas lanza al Gobierno español serias advertencias para que cumpla con las reformas sociales -en pensiones y reforma laboral- si quiere recibir pronto los fondos de la UE.

E Inquietante la subida, lenta pero constante, de la incidencia del covid 19 en España (71 contagios y 26 fallecidos) aunque muy por debajo de los altos índices de Alemania y Holanda donde el riesgo de la sexta ola está cerca de convertirse en una peligrosa realidad en el centro de Europa.

Pero mucho más preocupante, en vísperas de las compras de Navidad, es la subida de la inflación hasta el 5,4 %, mientras cae el PIB de 2021 al 4,6 % lo que sitúa a España lejos del 6,2 % que había pronosticado el Gobierno.

Y por si algo faltara el ministro Escrivá de Seguridad Social desata un nuevo enfrentamiento con Podemos y los sindicatos al reconocer que Bruselas le pide a España más de 25 años de cotizaciones para evaluar las pensiones a partir de 2023.

Esto en lo que se refiere a España y sin contar los problemas europeos e internacionales de los precios de carburantes, electricidad y de materias primas, a los que se añaden las subidas en los transportes y las faltas de suministros que frenan las cadenas de producción de la industrias.

Un cúmulo de datos negativos que abundan en la crisis de la inflación y que está lejos de solucionarse en la próxima primavera, porque algunos expertos ahora más pesimistas afirman que está situación se puede prolongar, como poco, hasta el segundo semestre de 2022.

Pero en el corto plazo para España el gran problema está en la inflación una vez que ello repercutirá sobre los salarios y las pensiones y en suma sobre el déficit público y sobre la deuda exterior, sobre la que planea el riesgo, en un plazo no muy, lejano de una subida de tipos de interés por parte del BCE.

Y al fondo de todo ello la estricta vigilancia de la Comisión sobre España y las advertencias de los países del norte de la UE (los ‘frugales’) para que el Gobierno de Sánchez cumpla con las reformas prometidas y garantice un cumplimiento en el ritmo de aplicación de los proyectos de aplicación de los Fondos UE que ya empiezan a llegar a nuestro país.

Demasiadas cosas a la vez para el Gobierno de Sánchez que además tiene que soportar las presiones de Podemos, los chantajes de los nacionalistas para los PGE y la estrecha vigilancia de la Comisión de la UE, mientras los indicadores económicos no traen buenas noticias y la pandemia no deja de crecer en la UE.

Es cierto que Sánchez tiene probada su capacidad de resistencia pero esta vez el impacto global de los problemas económicos y sociales escapan a su control y tienen su punto de arranque en Europa, incluso vienen desde fuera de la UE.