Un sapo exquisito en el Congreso

Al presidente Pedro Sánchez lo de nombrar a Enrique Arnaldo magistrado del Tribunal Constitucional le habrá parecido un sapo exquisito, ofrecido por Pablo Casado, vistos los atracones de batracios del mismo género que el Presidente suele degustar. Y que otros chefs, como el pro etarra Arnaldo Otegi o el golpista Oriol Junqueras le suelen cocinar muy a menudo en el marco de las alianzas Frankenstein que mantienen a Sánchez en el poder.

Como si el Congreso de los Diputados fuera una guardería infantil, ayer la presidenta de la Cámara baja, Meritxell Batet, les podía haber dicho a las ‘señorías’ del PSOE, PP y UP algo así: ‘queridos niños hoy serviremos como menú del día sapo estofado, se ruega que se lo coman con disciplina y sin rechistar’.

Y así fue, con la sola excepción de 11 diputados rebeldes del PSOE y UP, lo que no impidió que salieran adelante los cuatro nombramientos de los ya nuevos magistrados del TC. El más que discutible de Arnaldo y los otros tres que le acompañan, Espejel, Sáez y Montalbán que aunque carecen de los antecedentes impresentables de Arnaldo, tampoco son para tirar cohetes por disfrutan de méritos y cualificaciones ideales para ocupar esos asientos en el TC.

El sapo Arnaldo, eso sí, ha dibujado en el aire del hemiciclo del Congreso, un arabesco que puede leerse como el primer ensayo de ‘gran coalición’ PSOE-PP. Aunque no en el beneficio de los intereses de España y de sus instituciones sino en menoscabo del prestigio del Parlamento y del Tribunal Constitucional. Lo que confirma que, en esto del deterioro democrático español, nadie ni PSOE ni PP está a salvo de responsabilidad aunque unos, los que gobiernan, las tienen mayores que el primer partido de la oposición.

Y pronto llegarán a La Moncloa los ‘sapitos en su tinta’ que Sánchez comerá muy gustoso para sacar adelante la votación final de los PGE de 2022, antes de brindar por el año nuevo cuya llegada Sánchez espera con inquietud y ansiedad.

Y ello si de aquí a esa noche de año viejo no ocurre nada más grave. Por ejemplo en la frontera de Bielorrusia y Polonia, o si Lukashenko y Putin les cortan a los alemanes el suministro de gas, como Argelia a Marruecos y en parte de España. O se desata en la UE la sexta oleada de pandemia del Covid. O la economía y las finanzas empiezan a caer en picado por la crisis comercial y la inflación y no digamos si llegara el temido ‘gran apagón’ en el invierno duro que se acerca.

Ayer mismo sin ir más lejos, la UE ha rebajado a España en 1,6 puntos las expectativas de crecimiento para 2021 que se quedan en un 4,6. Lo que lleva a nuestro país de la primera a la última posición de la zona euro, y lo que echa un jarro de agua fría sobre la cabeza de Sánchez que el pasado miércoles presumía de buenas notas y llamaba agorero al PP.

Y vamos a ver qué ocurre con las exigencias de los ‘hombres de negro’ de Bruselas para empezar a entregar a España los fondos de la UE, porque las exigencias que anuncian, para contabilizar el número de los años cotizados para las pensiones, han vuelto a abrir la caja de los truenos en los sindicatos y en UP, diga lo que diga sin decir toda la verdad el ministro Escrivá.

Estamos pues subidos en un vertiginoso tobogán como pasa con el volcán de La Palma del que hace poco se decía que estaba a punto de apagarse y donde ahora se afirma que se ha vuelto, con fuerza, a reactivar. Y todo ello Mientras en este país Gobierno y Oposición comparten menú de batracios y los españoles, entre inquietos y asustados, no saben tampoco a quien creer ni hacia donde mirar.