Todo es ‘temporal’, pero ¿y si no lo es? 

desabastecimiento

Al optimismo oficial, puede que temerario, de los gobierno europeos, el de España ahí incluido, y de las instituciones de la UE como la Comisión, o del FMI, el BCE y la OCDE, se ha añadido recientemente la opinión de ciertos expertos internacionales que aseguran que la crisis económica, comercial y energética que padecemos es temporal.

Y que de aquí a la próxima primavera los precios de la electricidad y de los carburantes -incluido el gas- bajarán, y que el monumental atasco en los primeros puertos del mundo como los de Róterdam y Shangai se acabará, y los suministros -microchips incluidos- llegarán a las industrias y no habrá problemas de abastecimiento de materias primas (aluminio, madera y cristal) ni mucho menos apagones de la luz.

Porque, según los expertos y organismos nacionales e internacionales, este gran atasco, que ha puesto en jaque el comercio mundial y en el disparadero los precios y la inflación, se acabará una vez que se vaya recuperando poco a poco la normalidad productiva.

Y una vez que se rompa el fatal ‘cuello de botella’ que se implantó por todas partes y latitudes tras el parón y confinamiento general al que nos llevaron los masivos contagios de la pandemia del Covid 19 el pasado año y medio.

Pero ¿y si está crisis no es temporal y se prolonga en el tiempo más allá de la primavera, y siguen escaseando los suministros, los carburantes y las materias primas y continúan subiendo los precios y la inflación? Pues si ese fuera el escenario el panorama nacional español, europeo e internacional sería espantoso.

Y preguntamos: ¿hay un gabinete de crisis en la UE y en España que esté estudiando y preparando respuestas ante el riesgo de que esta crisis se prolongue en el tiempo más de lo esperado? Pues no parece que exista un equipo de expertos destinados a prevenir los efectos de que se alargue esta pésima situación.

E incluso algunos gobernantes se ríen de las noticias que nos hablan de que muchos ciudadanos están haciendo acopio de alimentos no perecederos, de velas y linternas (por si hay un apagón), o de las informaciones que nos cuentan de que en España en muchas tiendas se han agotado las pequeñas cocinas caseras de camping gas. Unas compras preventivas y asumibles en las familias que no se fían de lo que pueda pasar.

Y ojalá que los gobiernos y organismos internacionales acierten al anunciar que esta crisis es pasajera y que en primavera volverá la normalidad pero ¿y si se equivocan? Pues si se equivocan la complicada situación actual se verá empeorada de manera alarmante y entonces será difícil o imposible de controlar.