España entera bajo el volcán

La palabra que mejor define la situación política española es ‘incertidumbre’. Podría decirse incluso que el volcán de Sierra Vieja de La Palma es en cierta manera una alegoría de lo que está pasando en España porque nadie al día de hoy está en condiciones de predecir lo que va a ocurrir en este país.

En La Palma las decenas de expertos vulcanólogos que siguen a diario la evolución del volcán no se ponen de acuerdo. Unos dicen que ya está en una fase terminal y otros aseguran que se está reactivando. Un día parece que se cierra una de sus bocas y otro día parece que se abren otras dos.

En la política no sabemos si Pedro Sánchez y Yolanda Díaz van a llegar ‘a las manos’ por causa de la reforma laboral, o si Sánchez acabará dándole a su vicepresidenta otro de sus ‘abrazos de oso’ con los que ya liquidó a Rivera, Iglesias, Ábalos, Calvo, Redondo y González.

Donde no habrá abrazos, porque los puentes están rotos, es en el PP entre Pablo Casado e Isabel Ayuso por los mutuos reproches sobre el control del PP de Madrid, una excusa de la ‘banda de Ayuso’ (Aznar, Cayetana, MAR y Aguirre), y en realidad un trampolín sobre el que Ayuso pretende saltar en pos de ser catapultada a la presidencia nacional del PP.

En la economía, la energía, el comercio y la sanidad estamos más o menos igual. Porque no sabemos, aunque en España las vacunas fueron bien, si abra una sexta ola del covid 19, o si las nuevas e inquietantes cifras de los contagios en Inglaterra y Alemania son casos aislados. O el inicio de una nueva boca de este infernal volcán de la pandemia cuyo magma está aún bastante lejos de apagarse.

Por otra parte, ahí están las coladas económicas del volcán internacional de los suministros, el comercio y los transportes que están a punto de llevar la inflación hasta límites desorbitados. Y si ello provoca una subida europea de los tipos de interés, pues adiós la recuperación que, por el momento, parece estancada.

Los precios están disparatados en todos los frentes y especialmente en la energía y los carburantes, relacionados entre sí, y no sabemos todavía si habrá o no un gran apagón de la electricidad, lo que ahora no se descarta en Viena, Berlín y Pekín.

Y lo que niega el gobierno español que preside Pedro Sánchez, quien es un experto en mentir: ‘no habrá indultos, no pactaré con Iglesias, ni con Otegi, ni con Junqueras y traeré Puigdemont a España’ (sic).

En teoría en España nunca pasa nada y estando en plena anormalidad y con miles de españoles buscando infiernillos de camping gas, por si tienen que cocinar a oscuras y sin electricidad, el Gobierno de coalición de Sánchez y de Yolanda (los demás no cuentan) nos ‘garantizan’ que el apagón no se va a producir en este país.

Pero Sánchez no deja de viajar a La Palma a ver qué le dicen los oráculos del volcán y a la espera de encontrar allí las respuestas y certezas que no consigue en Madrid. Sobre todo en el calendario de los PGE de 2022 que tiene a Sánchez en vilo y a la espera de la deseada votación final. La que ya veremos si finalmente no se acaba celebrándose de manera nominal y en un hemiciclo iluminado con velas en el caso de que llegue el gran apagón, lo que tampoco habría que descartar, por más que el Presidente insista en que eso en España no va a ocurrir.