Los políticos por un lado y los ciudadanos por otro

Cuando estalló en España la pandemia del covid 19, hace ahora un año y medio, algunos inocentes pensaron que esta era una buena ocasión para que los dos grandes partidos nacionales PSOE y PP pudieran encontrarse en torno a un acuerdo de ‘unidad nacional’.

Pero no fue así porque ninguno quiso y la Sanidad se convirtió además en otro campo de batalla nacional e incluso interterritorial. Luego llegaron las secuelas económicas de la pandemia y las expectativas del Gobierno se vieron modificadas a la baja, mientras crecía la amenaza energética y se abría paso la tormenta comercial de la producción, los suministros y los transportes internacionales.

Y ahora estamos bajo el síndrome del ‘gran apagón’ y de la escasez de los productos navideños y de alimentación, que preocupan los ciudadanos que buscan desesperados cocinas de camping gas por si cortan la luz.

Mientras en el PSOE y el PP unos y otros andan enredados en sus peleas internas. En el Gobierno los socios de la coalición a propósito de la reforma laboral que querían derogar y lo que ahora todos reconocen, ahí incluida la vicepresidenta Yolanda Díaz, que es imposible y que tienen que incorporar a la CEOE.

Y en el PP asistimos a una nueva embestida de Isabel Ayuso contra Pablo Casado por la pretensión de la madrileña de controlar el PP de Madrid para convertirlo en su trampolín para saltar más adelante hacia la conquista del liderazgo nacional del PP.

En el río revuelto de la izquierda y de los nacionalistas Pedro Sánchez mueve los hilos para forjar las componendas necesarias que le permitan aprobar los PGE de 2022 que es lo único que le importa al presidente, para garantizarse la permanencia en el poder hasta finales de 2023. Por lo que dice, con gran facilidad, amén a cada una de las peticiones de los pedigüeños de UP, ERC, PNV y Bildu.

Y todo ello acompasado del exceso de protagonismo de Yolanda Díaz. de la que Belarra y Montero empiezan a estar cansadas desde UP, y que acaba de organizar un festejo político femenino en Valencia para el 13 de noviembre con Colau, Oltra, García y Hamed, al que no han sido invitadas las ministras de UP, Belarra y Montero que deben de estar que trinan.

Mientras tanto en la dirección del PP, entre las condenas y juicios que tienen pendientes por la corrupción de sus anteriores dirigentes y los líos que a diario les organiza Isabel Ayuso desde la Puerta del Sol no dan abasto. Y por ello y para no avivar el fuego y ‘no hacer ruido’ en Génova 13 han optado por la opción de no entrar n polémicas e imponer a los mandos del partido un silencio sepulcral.

Del que Vox espera sacar rédito mientras Cs continúa deshaciéndose en su periferia, la semana pasada en Aragón y ésta en Asturias. Un goteo continuo que acabará vaciando y disolviendo el partido Cs que Albert Rivera fundó y que luego destruyó. Misión en la que Inés Arrimadas colabora con pasión.