Yolanda Díaz, sola ante el peligro

Si la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, no sigue firme en su posición anunciada de culminar una derogación en profundidad de la reforma laboral de Rajoy del año 2012, tendrá que acatar y asumir la decisión mayoritaria y colegiada del Gobierno o, en su defecto, presentar su dimisión.

Una dimisión que podría, o no, ir acompañada de las dimisiones respectivas del resto de los ministros de UP, Belarra, Garzón, Montero y Castells, lo que supondría la ruptura del gobierno de coalición y puede que el adelanto de las elecciones generales.

Como puede que en el caso de ruptura de la coalición de Gobierno UP salga del Ejecutivo, para controlar desde fuera la presidencia de Sánchez, como lo hizo desde la moción de censura de 2018 hasta la investidura de Sánchez en enero de 2020. Porque de esa manera UP le daría tiempo a Yolanda Díaz para poder articular su nueva plataforma electoral o el ‘frente amplio’ de la izquierda más radical que ella pretende liderar.

A sabiendas como sabe Yolanda Díaz que si da un paso atrás en la reforma se lo echarán en cara Errejón, Echenique, Monedero y puede que Belarra y Montero, y eso sería falta para su pretendido liderazgo de la izquierda.

Pero si la vicepresidenta de Trabajo se levanta de la reunión este martes y sale de la sala dando un portazo y tras haber presentado ‘in situ’ la dimisión, en ese caso su imagen y liderazgo en la izquierda política y sindical subirá como la espuma y ella, igual que su homólogo portugués y líder del Partido Comunista lusitano, Jerónimo de Sousa, habrá llevado el país al borde del precipicio electoral. Que es donde ahora está el primer ministro portugués Antonio Costa y donde podría acabar Pedro Sánchez.

Sobre todo si la crisis de la reforma laboral contamina el pacto inicial de los PGE de 2022. El que en definitiva es lo único que le importa a Sánchez para seguir en el poder. De ahí que tampoco hay que descartar que en la cita de este martes Sánchez y Calviño le den un respiro y una salida digna a Díaz.

En la confianza de que el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, que es un blandito tragará con lo que le proponga Pedro Sánchez a cambio de más ERTES y otros favores y concesiones para el sector empresarial.

Las variantes son muchas y cualquier cosa puede pasar. Pero Yolanda Díaz y Pedro Sánchez se juegan mucho en esta porfía que ahora comienza y que ya veremos como y cuando acabará en la certeza de que hay muchas cosas en juego y entre ellas la autoridad del Presidente Sánchez y el liderazgo que Yolanda Díaz pretende asumir en la izquierda radical.