Alarma en La Moncloa, ‘la casa de los líos’ 

reforma

Ahora resulta que Yolanda Díaz, asustada por sus propios desvaríos, ha dicho enseñando bandera blanca que quien debe liderar la reforma laboral es el Presidente Pedro Sánchez. ¡Acabáramos!

Porque si manda Sánchez en vez de una reforma laboral será ‘modernización’ como dice el presidente, o una ‘reforma equilibrada’ como pide Calviño, y con la aprobación de la CEOE y de la UE, que le acaba de meter a Polonia una multa de un millón de euros diarios por alterar la independencia judicial.

O sea, que Yolanda se rinde, mucho ruido y pocas nueces, entre otras cosas porque puede que el ministro Bolaños le haya enseñado el mapa español de la desolación económica y social que se cierne sobre España (y buena parte de Europa) y le haya dicho a la vicepresidenta segunda que el horno no está para bollos.

Porque si estalla la tormenta comercial que amenaza a medio mundo y Papá Noel se queda sin juguetes para los niños esta Navidad y la crisis energética nos hace ‘luz de gas’ en diciembre (en plena pelea de Argelia con Marruecos por el cierre de un gasoducto que tiene de los nervios a los ministros Ribera y Albares), en ese caso la ‘reforma laboral’, sobre la que impera la mayor de las confusiones, quedará aplazada para no echar más leña al fuego.

Es tal el desbarajuste que impera en el Gobierno de Sánchez, al que el TC le declaró inconstitucional su segundo ‘estado de alarma’, como ya hizo con el primero, que el palacio de La Moncloa se ha convertido en ‘la casa de los líos’.

Y han comenzado a sonar las alarmas en despachos importantes (de buena se ha librado Iván Redondo) mientras las campanas empiezan a tocar a ‘rebato’ y mientras alguien debe estar instalando generadores y baterías en el bunker monclovita por si se debe encerrar el ‘Gabinete de crisis’ en caso de una emergencia nacional, lo que no hay que descartar.

Y si el horno del poder no está para bollos que se aten también los machos la caterva de ‘babuinos mendicantes’ -Sánchez Ferlosio, dixit- de ERC, PNV y Bildu porque su lista de demandas soberanas y cobros al contado se van a encontrar enfrente con un Sánchez atribulado al que le crecen los enanos del circo nacional, aunque necesita más que nunca cerrar los PGE de 2022.

Todo esto que le está pasando al Gobierno de Sánchez parecería ‘justicia poética’ si no fuera porque España y los españoles estamos de por medio. Y  está sería otra oportunidad para forjar un gobierno de unidad nacional de PP y PSOE si no fuera porque el doctor Frankenstein quemó todos los puentes con sus alianzas anti democráticas.

Pero esto es lo que hay y lo que no hay (como no hay chips en la industria, ni madera, ni aluminio, ni cristal para embotellar), pero si larguísimos cuellos de botella y cola de buques de contenedores en los primeros puertos del mundo, y mercancías bloqueadas con meses de retrasos. Ni hay camiones ni camioneros -que le pregunten a Boris Johnson-, ni coches para una venta y entrega inmediata, ni lavadoras en stocks, porque todo está patas arriba y precios por los cielos al ritmo de la imparable inflación.

Y mientras tanto en ‘la casa de los líos’ y sin barrer de La Moncloa siguen sin saber qué hacer con la reforma laboral y sus múltiples reuniones a dos, tres o a cuatro o cinco ministros, como la que Sánchez ha convocado para el martes y nadie sabe bien para qué. Pero ¿no se acaba de rendir Yolanda inclinando la cabeza ante Sánchez?

Eso parece, pero también parecía que el volcán de La Palma ya se estaba apagando y ahora resulta que sus llamaradas son mas altas, más fuertes sus terremotos y más rápidas y anchas sus coladas. Y quiera Dios que la tercera vacuna nos libre de la sexta ola ‘delta’ del covid por lo que pueda pasar.