El Circo de La Moncloa

El malabarista chino del palacio de La Moncloa tiene ya demasiados bolos en el aire y da la impresión de que el cualquier momento se le van a caer todos a la vez y el público de este circo nacional de tres pistas que parece ser España exclamará un ‘oooh’ que pondrá fin al espectáculo.

Las leyes en curso de alquileres, mordaza y laboral, unidas a la tormenta comercial que se cierne sobre las industrias, el transporte y la producción, la inflación, los costes de la energía y el dichoso precio de la luz -sobre el que Sánchez se plantea un órdago contra la UE- son demasiadas cosas a la vez.

A las que se les suman la rebelión de Yolanda Díaz en el seno del Gobierno y las amenazas de PNV, ERC y Bildu sobre los PGE de 2022, con exigencias imposibles -como presionar a Neflix para que emita contenidos en catalán-, mientras Junqueras y Otegi marchan juntos en favor de los presos de ETA, después de que el ‘padrino’ etarra reconociera, sin menor arrepentimiento, el dolor de las víctimas de la banda terrorista.

A cualquier demócrata europeo que se le cuente el alcance de las alianzas de Sánchez con todos estos personajes -comunistas, separatistas, golpistas y filo etarras, no daría crédito al relato y preguntaría por la responsabilidad del silente PSOE ante tanta ignominia y semejante alianza del llamado pacto Frankenstein.

Pero si el crecimiento se para como advierten el Banco de España y el FMI y se reactiva la presión social y el desempleo, frente a reformas tan temerarias como la que se pretende en los alquileres y el ámbito laboral, entonces ya se verá lo que ocurre con el volcán político español.

El que ya tiene abiertas más bocas que el volcán de La Palma y que no deja de aportar terremotos y ríos de malas noticias incandescentes que arrasan a su paso cuanto está a su alcance en su pretendida marcha hacia el mar.

Y habrá quienes piensen en el PSOE y en su conglomerado mediático y pro Sanchista que el malabarista chino de La Moncloa -que suele lanzar dagas voladoras contra las espaldas de sus enemigos interiores- es un genio y un héroe porque todavía no se le han caído los muchos bolos que maneja en su asombroso juego malabar.

Pero como decía el torero ‘lo que no puede ser no puede ser y además es imposible’ y tarde o temprano el malabarismo se romperá, aunque por ahora se mantenga en vilo porque todos los aliados de Sánchez y colaboradores del circo -en el número de las bofetadas de los payasos- por el ahora se protegen y se apoyan entre sí para evitar un adelanto electoral que para todos ellos podría ser fatal.