Sánchez se tomará su venganza

Las furias se han desatado en el Palacio de La Moncloa donde Pedro Sánchez, Felix Bolaños y Nadia Calviño intentan recomponer el gesto y el conato de rebelión que la vicepresidenta Yolanda Díaz ha encabezado en contra del Presidente del Gobierno, y la ministra Ione Belarra ha perpetrado contra la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet.

Un espectáculo asombroso y nunca visto en un gobierno de coalición de nuestro entorno europeo, o de cualquier democracia occidental que se precie de serlo. Y que acaba de ocurrir en España, sin que Pedro Sánchez se haya atrevido a cesar de manera fulminante a los ‘sediciosos’, Díaz y Belarra, y al resto de ministros de UP por miedo a un adelanto electoral.

Preso como hoy está Sanchez de la necesidad de aprobar los PGE de 2022 para garantizarse su presencia en el poder, aunque sea en minoría, hasta las elecciones generales de 2023 si es que finalmente alcanza esa orilla.

Lo ocurrido esta semana que termina en España con las declaraciones de Arnaldo Otegi, Yolanda Díaz e Ione Belarra, además de dinamitar el 40 Congreso del PSOE, ha dejado en ridículo la autoridad del presidente del Gobierno, su vicepresidenta primera y de la presidenta del Congreso, lo que nos lleva a la interrogante de: ¿quién manda en España?

Y después del público apoyo de Sánchez a Calviño todavía tiene el tupé la tal Yolanda -que debería de estar callada como un muerto político- de decir a los cuatro vientos: ‘vamos a derogar la reforma laboral a pesar de todas las reticencias’. Y le faltó añadir: ‘y por cojones y le pese a quien le pese’.

Sin embargo su compañera Ione Belarra, que ha llamado prevaricadora a la presidenta del Congreso, Batet, ahora se ha escondido detrás de ‘el rastas’,  el exdiputado canario de UP Alberto Rodríguez que ha sido expulsado del Congreso tras su condena en el Tribunal Supremo por agredir a un policía, y que parece que será quien intente presentar contra Batet una querella por prevaricación que no va a prosperar.

Estamos ante una representación del dicho cinegético de ‘los pájaros tiran a las escopetas’, donde los ministros rebeldes desafían al presidente Sánchez y se mofan de la vicepresidenta Calviño, ofreciendo una imagen penosa y de inestabilidad política ante la UE -en la Comisión Europea no entienden como la ministra de Trabajo se subleva contra el Presidente sin ser cesada-, en un tiempo en el que para colmo no cesan de llegar pésimas noticias sobre la situación económica española e internacional.

El problema de Sánchez está en que si rompe con Podemos no tiene con quien gobernar porque sus pactos Frankenstein le impiden cualquier atisbo de acuerdo con el PP, salvo que Pablo Casado se quiera suicidar en favor de Sánchez, Ayuso y Abascal, lo que no ocurrirá.

De todas maneras Sánchez aguantará el chaparrón, o el diluvio que venga atado, como a Ulises, al mástil de La Moncloa. Y si el presidente se tiene que humillar, ante Yolanda, Sánchez se allanará al menos hasta que logre aprobar los PGE de 2022. Y luego ya vendrá su tiempo de su venganza contra la rebelión de Podemos. Porque Sánchez no olvida ni perdona.

Lo que a buen seguro saben Yolanda Díaz e Ione Belarra y si no que se lo pregunten a Carmen Calvo, José Luís Ábalos e Iván Redondo, y ambas dos seguramente conocen su ‘manual de resistencia, para aguantar lo que haga falta y para permanecer en el poder.