Yolanda Díaz se lo ha creído y se equivoca 

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Yolanda Díaz, la vicepresidenta comunista del Gobierno, se lo ha creído. Cree que la popularidad que le otorgan las encuestas y el ‘dedazo’ que le regaló Pablo Iglesias como cabeza electoral de UP le otorgan un poder añadido en el seno del Gobierno de Pedro Sánchez. Y ella lo quiere ejercer, convencida de que Sánchez reconocerá su ‘nuevo estatus’ de lideresa e incluso la impondrá sobre la vicepresidenta primera Nadia Calviño con la que Díaz se lleva ‘a matar’.

Y en la creencia Yolanda Díaz de que Sánchez es incapaz de negarle nada a ella -ni a ERC, Bildu y PNV- hasta que se aprueben los PGE de 2022 y ello le permita a Sánchez garantizar su presidencia hasta las elecciones de finales de 2023.

Yolanda se lo ha creído, pero ha equivocado su cálculo porque ni Calviño ni la Comisión de la UE aceptan su liderazgo absoluto en materia laboral. Y si Sánchez la concediera a Díaz el mandó en la plaza laboral, Nadia Calviño -que puede volver a su puesto en Bruselas- se marcharía del Gobierno y la Comisión de la UE bloquearía la entrega de fondos a España en el caso de que Díaz liquide, como amenaza, al completo la reforma laboral en vigor.

De manera que la comunista Yolanda Díaz, que dice no ser de izquierda sino moderada y transversal para montar un ‘frente amplio’ electoral, ha llegado al final de su escapada dentro del Gobierno y ahora solo tiene dos opciones: cuadrarse ante Sánchez o romper el Ejecutivo.

Y si opta por esto último lo tendrá que hacer camino del adelanto electoral cuando Podemos y el PSOE están en horas bajas y el PP podría ganar. De manera que Yolanda se allanará salvo que su instinto suicida y su ambición le impidan ver la realidad.

Bronca, pues, en el interior del Gobierno de Coalición desde donde Yolanda Díaz ha acusado a Nadia Calviño de ‘injerencia’ en las negociaciones para la ‘reforma laboral’, afirmando que esta es competencia exclusiva suya por ser ella la ministra de Trabajo, como si las competencias de los ministros fueran exclusivas y compartimentos estancos.

Un desafío de Yolanda Díaz a Nadia Calviño y a Pedro Sánchez quien ha intervenido desde Bruselas apoyando a Calviño, negando las injerencias que denuncia UP (desde donde se ha pedido la reunión urgente de la ‘mesa de seguimiento de los pactos de la Coalición) y advirtiendo Sánchez que quien negocia la reforma laboral es el Gobierno, y no solo un ministerio sino cinco porque la reforma en cuestión afecta a cinco departamentos y que quien ha de coordinar a todos los ministerios implicados es Nadia Calviño.

Pero para que no falte de nada la líder de Podemos, Ione Belarra, otra que vive en los tiempos del viejo PCE, ha acusado a la presidenta del Congreso Meritxell Batet (del PSOE) de ‘prevaricación’ por expulsar del Congreso al diputado de UP Alberto Rodríguez, acatando la sentencia del Tribunal Supremo que condenó al diputado de UP y lo ‘inhabilitó’ por agredir a un policía.

Y ¿qué van a hacer ahora Yolanda, Belarra, Echenique e Iglesias (desde su púlpito de la SER)? Pues o romper o callar y tragar carros y carretas porque UP y la pretendida y aún inexistente nueva ‘plataforma’ política de Yolanda no están preparados para una batalla electoral, sino para una debacle en el beneficio de Íñigo Errejón en la izquierda, que espera sentado en su sillita para ver pasar el cadáver de UP, y sobre todo en el beneficio del PP.