Campo al TC ni hablar, Gabilondo un buen Defensor

Resulta sorprendente y asombroso que la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet y ‘sus’ letrados del Congreso se nieguen a aplicar la sentencia del Tribunal Supremo que les exige el cese del diputado de UP Alberto Rodríguez, recientemente condenado en el TS por la agresión a un policía.

Con lo que están incurriendo en un presunto delito de desobediencia al TS a igual que lo hicieron en Cataluña desde el Parlamento catalán miembros de su Mesa y la ex presidenta Carme Forcadell que acabó en la cárcel, durante el golpe de Estado de 2017.

Y asombroso nos resulta también que el ex ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, al que Sánchez cesó en julio y aún no sabemos el por qué, tenga la desvergüenza política de, recién salido del Ejecutivo, ofrecerse de candidato a magistrado del Tribunal Constitucional.

Y ello después de haber sido el coautor de los indultos -pendientes de los recursos presentados ante el TS- a los golpistas catalanes. Y, de acuerdo con Pedro Sánchez, después de haber vetado el tal Campo en 2020 un viaje del Rey Felipe VI a Cataluña para asistir a un acto de la Escuela Judicial de Barcelona.

Llegando a decir, Juan Carlos Campo, que la presencia del Jefe del Estado en Barcelona ‘dañaba la convivencia en Cataluña’. Lo que era falso, y un ataque a la democracia, al Rey y a la legalidad. Y a no olvidar sus devaneos con la reforma de los delitos de sedición y rebelión del Código Penal, solo para favorecer y contentar al golpismo catalán.

Y este personaje con estos antecedentes ¿quiere ser miembro del Tribunal Constitucional? Sería un escándalo mayúsculo y un peligro para la buena marcha, credibilidad y obligada independencia del TC. Y está muy bien que el PP se oponga a este nombramiento.

Sin embargo nos parece bien que Ángel Gabilondo sea nombrado Defensor del Pueblo porque lo hará muy bien, actuará con buen criterio y con clara independencia del Gobierno y de otros poderes ‘fácticos’.

Y ello muy a pesar de que en las pasadas elecciones de Madrid sufrió una aplastante derrota a manos de Isabel Ayuso y no actuó bien. Porque dijo en la campaña electoral que él nunca pactaría con ‘este Pablo Iglesias’ y, luego y al contrario, se puso a las órdenes de Iglesias para de decir que había que frenar ‘a los fascistas’ en Madrid (sic).

Pero al margen de este lamentable episodio la trayectoria política de Ángel Gabilondo es muy respetable y por ello nos parece bien que sea elegido el nuevo Defensor del Pueblo, cargo que además tiene pendientes muchos e importantes asuntos por resolver.