Cuidado con el gas de Putin y la tensión con la OTAN

La última y definitiva crisis de Rusia con la OTAN y viceversa no parece un asunto de menor cuantía. Y especialmente para Europa por cuanto en la actual coyuntura económica y energética europea el presidente Vladimir Putin podría tomar represalias restrictivas o simplemente negar a la UE las exportaciones extraordinarias de gas que solicita Bruselas al margen del contrato regular vigente y en funcionamiento.

 

Decimos esto porque ahora, que los tiempos de la guerra fría se acabaron y que tanto la OTAN como la UE están reformando sus respectivas alianzas militares y estrategias de Defensa y Seguridad, juntos o por separado, cabe la posibilidad de una nueva ‘guerra fría’ entre los dos bloques europeos.

 

Y nunca mejor dicho lo de ‘fría’ porque esa tensión podría afectar a las necesidades de gas ruso en la UE, en plena crisis energética internacional y cuando se acerca un invierno duro y los gobiernos europeos, empezando por el de Alemania, quieren que Rusia aumente sus exportaciones de gas a Europa, lo que en un principio aceptó Vladimir Putin.

 

Pero sabido es que Putin puede cambiar de opinión y que es amigo de las represalias y propició a aplicar en las relaciones internacionales la Ley del Talión. Por ejemplo, hace unas semanas la OTAN expulsó a 8 funcionarios de la embajada que Rusia tenía ante la Alianza Atlántica en Bruselas y, ahora y en fulminante respuesta, Rusia ha cerrado su embajada ante la OTAN y a la vez clausurado de golpe la embajada de la OTAN en Moscú.

 

Decisiones de Putin que han dejado sorprendidos a los ‘aliados’ y que, al margen de la batalla reciente y puntual de los espías, tiene sentido porque por mucho que se empeñe su secretario general aliado, el noruego, Jens Stoltemberg, el futuro de la OTAN es bastante negro.

 

Sobre todo desde que Donald Trump declaró obsoleta a la Alianza Atlántica para centrarse militarmente en Asía, y en China de especial manera. Que es lo mismo que está haciendo Joe Biden como lo ha confirmado su nueva alianza Aukus que los EEUU han sellado con Australia y Reino Unido para la zona del Indo-Pacífico.

 

O sea que a Europa, especialmente tras la marcha del Reino Unido, le toca definir y construir su propio proyecto de Defensa y Seguridad y ya veremos si una vez construido dentro o con algún tipo de acuerdo con la OTAN. Pero lo que no puede hacer la UE es correr riesgos energéticos con Vladimir Putin por culpa de la OTAN. De manera que cuidado, mucha paciencia y barajar.