El abrazo ‘mortal’ de Sánchez a González

A punto de cumplir 80 años Felipe González se despidió ayer de la política en general y de su partido en particular con un huidizo y nostálgico discurso, sobre su liderazgo del PSOE (durante 23 años) y del Gobierno (13,5 años), ante el 40 Congreso del Partido Socialista. En el que Felipe González no se atrevió a decir lo que piensa sobre el momento español y sobre los pactos y alianzas de Gobierno de Pedro Sánchez.

Y ello a pesar de que González afirmó que ‘le gusta decir lo que piensa y que piensa lo que dice’. Pero esta vez no dijo ni pío en aras de la unión del PSOE y muy a pesar de la gravedad del momento español -‘momentum’, dijo Felipe- porque entendió que este era un tiempo propicio para lo que él mismo había reclamado, en el tiempo de los GAL: la unidad del PSOE en forma de ‘piña’. O ‘la militancia pura y dura’. Y esta vez con la excusa del gran impacto de la pandemia.

Al terminar González sus confusas y enigmáticas palabras Sánchez se fue hacia él y lo abrazó entre fervorosos aplausos de los asistentes. Un abrazo ‘mortal’, como el que Sánchez le dio a Rivera ante el cuadro de Genovés (de ‘el abrazo’) en la primavera de 2016. O un año después a Susana Díaz tras derrotarla durante las primarias del PSOE, o a Pablo Iglesias en noviembre de 2019 para sellar el pacto del Gobierno de coalición.

Abrazos de Sánchez que matan políticamente a quienes los reciben y en el caso de González con más razón porque no tenía el expresidente Felipe la necesidad de callar sobre los pactos Frankenstein que denunció Rubalcaba (ayer aclamado por el sanchismo) o sobre el golpe de Estado y permanente desafío catalán. O sobre los disparates de Podemos y los problemas del Rey emérito, a quien Gonzalez siempre avaló a pesar de todo lo que sabía de sus andanzas en España y en el exterior.

No obstante, Gonzalez si pasó algunos mensajes defendiendo, frente a UP, el ‘Régimen del 78’ de la Transición, así como la Constitución y el Imperio de la Ley (mensaje a ERC). Y tras pedir a Sánchez que permita la crítica dentro del PSOE, Felipe se negó a criticar a Sánchez y optó por contar anécdotas y batallitas, para no estropear el bonito espectáculo de la unidad.

Y para facilitar el regreso del PSOE a la Socialdemocracia, poniendo fin a la etapa de la izquierda radical del sanchismo, que desde el aparato del partido se da por acabada con la reciente salida de Pablo Iglesias e Iván Redondo del Gobierno y en pos de lograr más protagonismo del PSOE en el espacio del centro izquierda, que García Page llama la ‘centralidad’.

A Zapatero, González le mandó un mensaje denunciando las ‘tiranías’ de América Latina, el mismo día que circulan noticias sobre presuntos y muy costosos regalos -se habla de una mina de oro, lo que parece un disparate del exprimer espía de Chávez- del presidente Maduro a ZP, que ayer ofreció un mitin llenó de elogios a Sánchez, no en vano fue él quien abrió la puerta al separatismo catalán al aprobar un estatuto inconstitucional.

Es decir, gran jornada triunfal de Sánchez en este primer día de la apertura del debate congresual donde no se espera nada nuevo ni conflictivo una vez que Felipe Gonzalez calló para siempre y se dejó abrazar por Pedro Sánchez mientras en la pantalla aparecía una foto de Rubalcaba, el que denunció los pactos de Sanchez para la formación del ‘Gobierno Frankenstein’.