Por fin un acercamiento de Sánchez y Casado

Sánchez y Casado

El líder del PP y de la Oposición Pablo Casado ha tendido una mano (pero no las dos) a Pedro Sánchez y le ha ofrecido diálogo para la renovación del Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo pero dejando fuera, de momento, la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

El presidente Sánchez, a través del ministro de la presidencia Félix Bolaños, ha aceptado la propuesta del PP aunque desea que la renovación del CGPJ se incluya en estas conversaciones, lo que por ahora no será posible.

Algo es algo y por algo, tres instituciones importantes, se empieza en un largo tiempo de desencuentros y reproches mutuos entre los primeros líderes nacionales del país y en tiempos revueltos de crisis económica y sanitaria (esta última en vías de solución) en la que se hacía necesario un acuerdo nacional.

El hecho de que Sánchez y Casado no se saludaran cordialmente y tampoco hablaran durante la celebración del desfile y fiesta nacional de 12 de octubre (en la que Sánchez fue abucheado) daba una pésima imagen de este país. Aunque ahora, y por iniciativa de Casado y en vísperas del 40 Congreso del PSOE, las negociaciones que se van a abrir, aunque incompletas, son una muy buena noticia para el conjunto del país.

Naturalmente y siendo estas tres instituciones importantes a ellas el PP no ha sumado el CGPJ que constituye la obsesión de un Pedro Sánchez. El que ayer en el Congreso le reprochó a Casado que hubiera dicho en público que España está al borde del rescate financiero, lo que según el presidente no es verdad.

Aunque los datos y las cifras optimistas que maneja Sánchez tampoco son ciertas como lo acaba de recordar el FMI, rebajando la previsiones oficiales de España. Y además ayer mismo hemos conocido que el Estado ha tenido que hacer una transferencia de 36.300 M. a la Seguridad Social para asistir el pago de las pensiones, lo que constituye una alarma encendida que no se debe de menospreciar sino todo lo contrario.

Y atención a la amenaza del PNV -Iberdrola tiene su sede social y fiscal en el País Vasco- diciéndole a Sánchez que si confisca beneficios de compañías eléctricas para bajar el precio de la luz el PNV no apoyará los PGE de 2022 y pondrá en riesgo la estabilidad del Gobierno. Lo que ha sido contestado con dureza y otra advertencia de UP a Sánchez diciéndole que no puede dar marcha atrás en ese decreto ley de confiscación de parte de los beneficios de las compañías eléctricas. Lo que da una idea de los difíciles equilibrios que tiene que hacer Sánchez para mantenerse en el poder. Y todavía le queda a Sánchez pendientes las negociaciones con Bildu y ERC, aunque ya sabemos que, a la vista del proyecto de PGE de 2022, recortará inversiones a Madrid y aumentará las de Cataluña pagando, así, con fondos públicos del Estado su permanencia en el poder.