La Hispanidad, todos contra todos

Cualquier cualificado observador que analice la situación política española desde fuera de nuestro país podría concluir un análisis detallado para llegar a la conclusión de que la capacidad auto destructiva de los españoles de su nación no tiene límites ni parangón en nuestro entorno europeo.

Hoy la fiesta nacional española de la Hispanidad se conmemora la histórica fiesta del 12 de octubre, día del descubrimiento de América, pero asistimos a una profunda fractura política que impide una celebración nacional unitaria y en concordia. Y, por supuesto, sin homenaje a nuestra historia y símbolos como la bandera roja y gualda y el himno nacional, el que continua sin tener una letra que se pueda cantar y que, en los estadios deportivos, se tararea con eso que se penosa y popularmente se llama ‘el lolo’.

El día de la Hispanidad coincide este año con un reciente ataque a España del Papa Francisco -que odia este país y pretende la ruptura de la unidad nacional- por el descubrimiento y colonización de América, lo que a estas alturas también ha querido denunciar, con una injusta y demencial manera, el presidente de México, López Obrador.

Y todo ello en un momento en el que el presidente Pedro Sánchez, deudor del golpismo catalán de ERC, del Comunismo de UP y del filo terrorismo de ETA, se dispone a pactar, con esta amalgama de partidos anti españoles, unos presupuestos del Estado para 2022 camino de un déficit y una deuda enormes que, como dice Pablo Casado desde la oposición y con razón, nos puede llevar a los españoles al borde de un necesario rescate financiero.

Pero Sánchez paga con el derroche y el descontrol nacional su presencia en el poder y permanencia en el Palacio de La Moncloa, porque para Sánchez España no existe y no le importa. Para Sánchez lo único importante es él.

Y por ello y para seguir pagando los impuestos que le exigen al Estado los reyezuelos extremistas de los nuevos ‘Taifas’, Sánchez se dispone ahora a dinamitar la capitalidad del Estado que es Madrid, con el traslado a otras ciudades de las primeras instituciones de España -lo que no hace ninguna de las grandes democracias del mundo- y ampliando la centrifugación de la unidad de la nación española de la que Sánchez vive día a día para seguir en el poder.

Menuda fiesta nacional de la Hispanidad está que estamos viviendo bajo el síndrome destructivo del sanchismo, y cuando aún están concluyendo los estertores de la mortífera pandemia del Covid y los enormes destrozos en la economía y en la vida social del país.

Todo eso que en cualquier otra nación europea de nuestro entorno provocó grandes acuerdos nacionales entre las primeras fuerzas políticas de cada país y que en España ha sido imposible porque Pedro Sánchez ni intentó acuerdos con el centro y la derecha moderada y optó por la locura de unos pactos y alianzas que el desaparecido Alfredo P. Rubalcaba definió como el ‘gobierno Frankenstein’.

Y ahí estamos desde hace tres años y ahí seguimos inmersos sin visos de reencuentro nacional y de recuperación del prestigio de la nación española. Y con el consiguiente contagio en el centro derecha español donde un Cs agonizante, se mantiene en pie para solamente pagar el sueldo de algún dirigente político, como Inés Arrimadas y Edmundo Bal, en lugar de unir los restos de su naufragio a la alternativa sanchista del PP (no hay otra cosa).

Y más a la derecha aparece tronando contra los pecados del infierno un fiero y aguerrido Santiago Abascal que insulta a Casado anuncia el fin del mundo y que pretende llevar el enfrentamiento de las ‘dos Españas’ a los terrenos de una gran confrontación nacional, con arengas y propuestas de la España que, afortunadamente, se acabó con la muerte de Franco.

Y para que no falte de nada, La Corona tocada por causa de la presencia del Rey emérito Juan Carlos I, ‘desterrado en Abu Dhabi, y la justicia avisada y ocupada en decenas de escándalos de corrupción y los grandes medios de comunicación nacionales, cada uno por su lado y con su bando, el rojo o el azul, y sin que nadie promueva el necesario reencuentro nacional.

Menudo, pues, aniversario este del descubrimiento de América y menuda celebración en desbandada de la fiesta nacional de la Hispanidad.