La ‘pactada’ impunidad de Puigdemont

Ya no hace falta que Pedro Sánchez reforme el delito de sedición o el de rebelión en el Código Penal para facilitar que sus amigos de ERC den otro golpe de Estado en Cataluña cuando más les convenga. Porque ya está claro y Puigdemont, así lo han demostrado, en Italia, Francia, Alemania y Bélgica, que dar un golpe de Estado en la UE, por ejemplo en Cataluña y contra la Constitución, la legalidad y la democracia, no tiene consecuencias.

Naturalmente, siempre que después de dar el golpe los autores se den a la fuga. Y porque si algún despistado o rezagado cae en manos de la Justicia y, en consecuencia, en la cárcel, que tampoco se preocupe porque en aras de ‘la concordia’ y en el menoscabo del imperio de la Ley Pedro Sánchez los indultará.

Lanzando el Gobierno de España a Europa el mensaje de que el golpe de Estado catalán no fue para tanto. Y que los golpistas se pueden presentar a las elecciones europeas mientras los tribunales de la UE y de países como Bélgica, Alemania e Italia se pelotean entre sí el caso de Puigdemont. O se lo pasan por el ‘arco del triunfo’ ante las narices del juez Llarena y en espera de que prescriban los delitos. Y, ‘pelillos a la mar’ de que se recupere lo que en La Moncloa y en esa mesa camilla y de diálogo llaman la ‘normalidad’.

Y ¿esta es la Unión Política Europea que quien implantar los líderes de la UE? Pues parece que sí y que por ahí van las cosas y por ello se entiende que el Reino Unido se haya marchado de Europa de la mano de los EEUU, antes de que en Escocía se repita el modelo ‘unilateral’ del golpe catalán en línea con el de Kosovo que tanto le gusta al Papa Francisco.

Y habrá quien diga: pero ¿acaso el ‘destierro’ del Rey Juan Carlos I en Abu Dhabi, pactado entre La Zarzuela y La Moncloa, no es otra versión del caso Puigdemont para adormecer a jueces y fiscales que se ocupan en sus ratos libres y sin prisas de la presunta fortuna opaca del Rey Emérito?

Y dijo el líder del PP y de la Oposición Pablo Casado en la plaza de toros de Valencia que él va a derogar todo lo que ha hecho Sánchez. ¿Todo? Ya se verá si es que llega al poder.

Porque ese ‘transformer’ o monstruo moderno, de articulaciones varias y poderosas armas, que en la política española se llama ‘Frankenstein’ y que constituye la base del poder de Pedro Sánchez, con sus alianzas contra natura democrática, con los comunistas y separatistas se irá transformando y adaptando a cada momento y situación para permanecer fiero y armado hasta los dientes en el poder.

Pero ¿acaso no dijo Sánchez que traería Puigdemont a España? Pues claro, dijo eso y otras cosas como que nunca concedería indultos a los golpistas catalanes y que no pactaría con Podemos ni con ERC. Y ahí está y sigue el presidente Sánchez tan campante y preparando su entrada triunfal en el 40 Congreso del PSOE donde se espera la presencia de Felipe González para que, en memoria de Rubalcaba, bendiga los ‘pactos Frankenstein’.