Pablo Casado en plena carrera de obstáculos

Mucha paciencia y convicción -‘creemos’ dice el nuevo eslogan del PP- va a necesitar Pablo Casado para relanzar su liderazgo y alternativa ante Pedro Sánchez en una larga travesía -quizás de más de dos años- no exenta de sobresaltos ‘externos e internos’ en los que estará en el punto de mira de sus adversarios y de franco tiradores de su propio entorno.

La Convención Nacional e itinerante del PP que hoy llega a Valencia, mas que un recurrido unitario hacia una pasión común que se llama alternativa de Gobierno, parece una carrera de obstáculos. En la que Pablo Casado en vez de recibir espaldarazos y ayudas soporta reproches y sufre incidentes como la condena de su invitado Nicolás Sarkozy, o la metedura de pata de su otro invitado, Mario Vargas Llosa, diciendo que en unas elecciones lo importante ‘no es la libertad sino votar bien’ (sic).

Pero las Convenciones de siete largos días incluyen estos riesgos y pasa de todo. Rajoy le dijo a Casado que se vaya preparando para el ajuste de las pensiones. Vidal Cuadras le pide un reforma del Estado de las Autonomías y Aznar que refuerce su equipo directivo, a los que Aguirre calificó de niñatos y ‘chiqilicuatres’.

Y todavía falta por llegar, a la primera sesión de este sábado en Valencia, la díscola y desafiante Isabel Díaz Ayuso, que tras ausentarse del debate en Madrid viene de USA donde anduvo peleado con México y el Vaticano (Sánchez ya se le queda pequeño) y decidida a exponer ‘el modelo del PP en el que ella cree’.

De lo que se deduce que el modelo de la madrileña no es el de Casado y que ella tiene su propio proyecto. O que está pensando crear una ‘corriente interna’ en el partido para lo que necesita la presidencia del PP de Madrid.

El general Armada dijo una vez, antes del golpe de Estado del 23-F, que él tenía su ‘propia idea de España’ y Adolfo Suárez lo destituyó y lo mandó a Lérida desde donde, nada más dimitir Suarez, lo trajo a Madrid el Rey Juan Carlos y luego se presentó en el Congreso junto a su cómplice Tejero.

No son casos comparables, sobre todo porque las ideas de las que habla Ayuso, por boca de ganso, son las de la pandilla ultra liberal de FAES que la han convencido de que está en línea con el liderazgo de Thatcher y Merkel, aunque seguramente a ella le gusta más el de Evita Perón, y por eso mira al cielo y posa ante un fotógrafo juntando las manos en el pecho como si fuera la Inmaculada Concepción.

Y vamos a ver por donde sale hoy esta ‘santa’ en la charla de presidentes del PP y si vuelve con la matraca de la presidencia del PP de Madrid. O se muerde la lengua y se allana para no desentonar, aunque no va a ser nada fácil contenerla porque los informadores la buscarán para que disparate a la primera oportunidad.

Se está diciendo en algunos medios que, al término de la Convención, Pablo Casado anunciará la creación de una ‘plataforma’ liderada por el PP para convertirla en crisol del centro-derecha español nacional y regional. Y puede que esa iniciativa -que se asemeja algo a lo que pretende Yolanda Díaz en la izquierda radical- constituya una de las novedades del discurso de clausura de Casado en la plaza de toros de Valencia.

Habrá que esperar pero si Casado llega y sale indemne de esa cita y aunque no diga nada nuevo, habrá puesto ‘una pica en Flandes’ o en España porque el cainismo político es en este país el nuevo deporte nacional.