El ‘Creemos’ de Casado necesita un ‘titular’ y el centro político

El resultado de las elecciones alemanas del pasado domingo ha caído como un jarro de agua fría sobre la Convención Nacional del PP cuyos debates se han iniciado este lunes en Galicia con la presencia de Mariano Rajoy. Y van a concluir el próximo domingo en la plaza de toros de Valencia con el discurso de Pablo Casado y bajo la gran pancarta donde se dice ‘Creemos’, eslogan de la Convención.

Un encuentro para relanzar en toda España el liderazgo de Casado en el PP como alternativa a Pedro Sánchez, sobre la base de un sin fin de mesas de trabajo, debates y ponencias, y con presencia de algunos líderes europeos conservadores pero Ángela Merkel, que no está Nara nada tras la derrota de la CDU en Alemania.

En la Convención se esperan mensajes de Casado contra el separatismo y del nuevo ataque a la lengua Española de los nacionalistas y los aliados de Pedro Sánchez. Y con el discurso del PP en pos de la recuperación de las libertades y de la independencia de la Justicia (con denuncia de los indultos a los golpistas y de la ‘vista gorda’ de Sánchez sobre Puigdemont), y con propuestas para un relanzamiento liberal de la economía española frente a los impuestos, el déficit y excesivo gasto social que le imponen al gobierno los ministros de UP.

Estos cuatro anclajes del discurso de Casado, unidad de España y lengua española, libertades y Justicia y relanzamiento liberal de la economía son los ejes habituales de la cotidiana acción de oposición al Gobierno de Sánchez, y lo que le ha servido a Casado para recuperar la primacía electoral en todas las encuestas (salvo en las del CIS), aunque en las últimas semanas se nota una leve recuperación del PSOE.

Pero nada de todo esto parece suficiente para derrotar a Pedro Sánchez en los comicios generales de finales de 2023, ni para conseguir una remontada como la que lideró Isabel Ayuso en Madrid con la ayuda del hundimiento de Cs, la presencia de Iglesias en la campaña, el populismo de la hostelería de la presidenta madrileña y el impacto de los indultos en favor de los golpistas catalanes.

De manera que repetir el gran triunfo electoral del PP en el 4-M de Madrid, en el que se apreció un deslizamiento del socialismo moderado hacia el PP, no será fácil de reproducir a nivel nacional y menos aún si Ayuso, con ayuda del entorno político y mediático de Aznar, se postula como una alternativa ganadora frente a Sánchez y en menoscabo de Casado, como se apreció en la reciente provocación de la madrileña exigiendo la inmediata presidencia del PP de Madrid e incluso amenazando con no participar en la Convención Nacional del PP con la excusa de un viaje a EEUU.

Y es verdad que Ayuso ha dado marcha atrás, llegará el sábado para estar presente en la mesa de presidentes autonómicos de la Convención y desde Nueva York ha aceptado aparcar el debate de la presidencia madrileña del PP. Y, ante las preguntas de los periodistas, de ha visto en la necesidad de decir que todas sus aspiraciones políticas se acaban en la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Lo que no es verdad, como se ha demostrado en el daño causado a Casado y al PP en las últimas semanas.

Pero al margen de esta amenaza interna de Ayuso, que regresará sí Sánchez continúa dándole la vuelta a las encuestas, existen carencias importantes de Casado como son un liderazgo ‘blando’ y mal proyectado en los medios de comunicación (asunto muy grave el de su mala política de comunicación de la que Casado no quiere oír nada nuevo. Y un liderazgo ‘agrio’ y muy poco empático que vive de los despropósitos de Sánchez y carece de un mensaje original y fuerte más allá de la rutina del PP en su acción de Oposición.

Casado necesita no solo decir eso de ‘Creemos’ -en la victoria, se entiende- de la Convención de Valencia, sino que también crean en dicha victoria una importante mayoría de españoles. Para lo que hace falta que la Convención del PP se acabe con una gran novedad y un ‘’titular’ de impacto que mueva al electorado del PP y recupere a los votantes fronterizos de Vox y Cs.

A sabiendas Casado que necesita todos los votos de los que aún dispone lo que va quedando del partido que mal lidera Inés Arrimadas. Y lo que solo es posible si Cs se integra en el PP. Además Casado necesita entrar -como ya ocurrió puntualmente el 4-M en Madrid- en el electorado del centro izquierda del ala moderada y constitucional del PSOE que puede ser decisivo.

Dos tareas pendientes e imprescindibles de Casado para ocupar el centro de la política y para que se pueda construir a corto plazo una sólida y eficaz alternativa política al ‘sanchismo’ en España. Lo que al día de hoy y a pesar del ‘Creemos’ de la Convención Nacional del PP, que ahora comienza, no será nada fácil de conseguir.