Comienza el baile de los Presupuestos de 2022

No parece que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez esté preocupado con la negociación y aprobación de los PGE de 2022. Sino más bien y al contrario Sánchez está convencido de que los aprobará antes de final de año y ello le garantizará la estabilidad de su Gobierno hasta las elecciones generales de finales de 2023.

Lo que no impide que sus actuales socios de dentro y fuera del Gobierno, UP, ERC y PNV le pasen a Sánchez sus particulares facturas en toda clase de peticiones políticas que van desde la reforma fiscal que UP le exige en este momento, hasta ventajas económicas, financieras e incluso políticas que van a solicitar ERC y PNV, como viene siendo habitual.

Sin embargo, las nuevas cuentas del Estado se anuncian deficitarias y con impacto en los actualmente muy altos niveles de la deuda pública. De ahí que la reforma fiscal al alza que solicita UP se pueda convertir en un nuevo campo de batalla entre las vicepresidentas Nadia Calviño y Yolanda Díaz.

Lo que se sumaría a otras cuestiones de índole social en discusión entre las dos vicepresidentas como las relativas al SMI, los alquileres, el precio de la luz y la reforma laboral, cuestiones donde las distancias entre el PSOE y UP siguen siendo grandes.

Pero nada de esto permite imaginar una ruptura del Gobierno de coalición entre PSOE y UP porque a ninguno de los dos les interesa un adelanto de las elecciones generales.

Y lo mismo ocurre entre el PSOE y ERC donde existe un acuerdo tácito entre Pedro Sánchez y Pere Aragonés por el que ERC le garantiza a Sánchez su permanencia en el Gobierno y el PSOE, a través del PSC, garantiza también a Aragonés su presencia al frente de la Generalitat de Cataluña. Y si le hace falta el PSC también le ayudará para aprobar el Presupuesto catalán.

De manera que este baile nupcial de los PGE de 2022, que en su comienzo aflora veladas advertencias de unos y otros al Gobierno de Sánchez, no deja de ser una mera escenificación para que los aliados del PSOE reciban unos ‘premios’ por su esperada y prácticamente segura colaboración.

Otra cosa bien distinta será lo que ocurra con las reformas fiscal y laboral que acompañarán a los PGE de 2022, y el déficit creciente que van a incluir. Aunque en la UE, por el momento, no piensan exigirle a España que avance a buen ritmo en la por ahora aplazada ‘convergencia fiscal’ de las naciones de la zona euro de la UE. Dado que la prioridad europea ahora está en la recuperación de las economías y del empleo que sufrieron los países de la Unión Europea por inclemencia de la la pandemia del covid y su impacto económico y social.