Las víctimas de ETA impiden la marcha pro Parot

Se ha marchado Pedro Sánchez con viento fresco y una amplia sonrisa a Nueva York (donde estuvo hace poco) para asistir a los debates de apertura de la Asamblea de la ONU donde algo dirá el español. Y a ver si, entre tanto, se encuentra por los pasillos de la ONU con el presidente Joe Biden, con el que espera tener algún día una conversación y, a ser posible, en La Casa Blanca.

Llevamos semanas agotadoras de problemas y desencuentros, el último en el miserable homenaje al etarra y criminal Parot en Mondragón -hace falta una memoria histórica de los crímenes de ETA- cuya anunciada ‘marcha’ ha sido suspendida y reemplazada por concentraciones locales ante la enérgica respuesta de las víctimas del terrorismo frente a los socios de Bildu. Los que a su vez, no conviene olvidarlo, son aliados habituales del PSOE y UP.

Y todo ello ante la pasividad del Gobierno Vasco de Íñigo Urkullu que tenía que haber prohibido la ‘marcha’ y que ahora quiere recuperar los ‘Fueros’, para hablar ‘de igual a igual’ (sic) con el Gobierno de España.

Otra pretendida ‘mesa de diálogo’ vasca impulsada por quienes no tienen mas razón de supervivencia política que pedir la imposible independencia, porque eso les da votos, cargos públicos, sueldos y notoriedad. Pero en el plano regional.

En Cataluña, la tan cacareada mesa de diálogo del pasado miércoles resultó un fracaso absoluto y en ella no se llegó a ningún acuerdo salvo el de seguir hablando ‘sin prisas, sin pausas y sin plazos’. O sea, nada de nada, salvo la constatación de que Puigdemont esta cada vez más aislado en Waterloo.

Y luego tenemos la retahíla del precio de la luz, del SMI, los ERTEs, el virus del Covid que parece en retirada, la reforma laboral y el IPC que no para de subir y a ver, entonces, qué hacemos con las pensiones.

Un tormento de idas y venidas en las que la vicepresidenta Yolanda Díaz le suele quitar la ‘merienda’ a su compañera Nadia Calviño, ahora presidenta en funciones del Gobierno de España.

Y para que no falte de nada y en la otra orilla del Río Bravo ahí tenemos la matraca de Isabel Ayuso exigiendo la presidencia del PP de Madrid ante la mirada hosca y el gesto desabrido de Pablo Casado, del que Ayuso dice que ‘le va la marcha’ y al que la madrileña le está estropeando la próxima Convención Nacional del PP.

Parece que este fin de semana los políticos se van a dar una tregua después de un tenso arranque del curso político, aunque dentro de unos días unos y otros volverán a empezar con las descalificaciones y los desencuentros que, de un tiempo a esta parte, forman parte obligada del decorado nacional.