Nuevas alianzas militares: la UED y la AUKUS

De manera casi simultánea y coincidiendo con la retirada de las tropas americanas de Afganistán se han hecho públicos los anuncios de dos nuevas alianzas militares del bloque occidental: la Unión Europea de la Defensa (UED), como lo anunció ante el Parlamento Europeo la presidenta de la Comisión, Úrsula Von Der Leyen, y la alianza Indo-Pacífico, AUKUS, siglas que representan a los países de Australia, Reino Unido y USA.

Los tres países que integran la nueva organización de Defensa y Seguridad con la que los gobiernos de Canberra, Londres y Washington esperan poder contrarrestar el auge y la presencia militar de China en esa zona del mundo.

Al fondo y un tanto obsoleta como posible puente de interconexión entre las dos nuevas alianzas está la OTAN que va a necesitar una reestructuración en profundidad, a medida que se vayan convirtiendo en realidad estas alianzas ahora en fase de construcción.

La europea que bloqueaba el Reino Unido hasta que se marchó, y que será objeto de una cumbre especial de la UE que se celebrará en Paris en el año próximo cuando Macron asuma la presidencia de la UE; y la Indo-Pacífico que podría tener su sede en Australia por su cercana presencia en la zona en la que se pretende contrarrestar el poderío militar chino.

Un extraño ‘Juego de Tronos’ en los mares de la China y el Pacífico que forma parte de otras más sofisticadas batallas entre Washington y Pekín en los ámbitos de las finanzas, las empresas y del comercio internacional.

Mientras que la UED responde a una clara y lógica necesidad como parte de su ideal proyecto de integración política, que previamente necesita culminar, tras su unión monetaria en la zona euro, la unión bancaria y la fiscal, además de la relativa a la solidaridad.

Estos nuevos procesos de alianzas militares necesitan tiempo y sobre todo más concreción y presupuestos. Y en el ámbito europeo no cabe pensar que las naciones que militen en la UED tengan que pagar estar organización y no reducir de manera importante su aportación actual a la OTAN.

Y en el caso español ya veremos cómo se resuelven estos asuntos porque nuestro país ya está en la OTAN, estará en la UE y además tiene un acuerdo defensivo bilateral con los EEUU, en la bases de Rota y Morón como acaba de demostrarse a propósito de la crisis de los refugiados de Afganistán.

Y hora es que España solucione, en la UED y en la OTAN, la muy necesaria garantía de defensa automática de todo nuestro territorio porque la OTAN había excluido a Ceuta y Melilla con el asombroso consentimiento de los sucesivos gobiernos de España desde que el Ejecutivo de la UCD, que años atrás presidió Leopoldo Calvo Sotelo, nos metió en la OTAN.

Lo que luego ratificó en un referéndum el gobierno de Felipe González, que tampoco arregló lo de Ceuta y Melilla a pesar de que ambas plazas son el punto más sensible de la defensa de nuestra integridad territorial, tal y como se comprobó en la reciente invasión de Ceuta, que hubiera sido impensable si esa plaza hubiera estado cubierta por el paraguas de la OTAN.