Puigdemont a la desesperada

El pretendido presidente en el exilio de Cataluña, Carles Puigdemont, y jefe del partido JxC está cada vez más aislado. Y va de error en error como se ha visto en su intento-provocación de dinamitar la ‘mesa de diálogo’ que este miércoles tiene previsto reunirse en Barcelona bajo las presidencias de Pere Aragonés y Pedro Sánchez.

 

Proponiendo Puigdemont de provocadora manera que dos golpistas que han sido condenados e indultados, Jordi Sánchez y Jordi Turrull, se sienten en la ‘mesa ’ a pesar de no pertenecer al gobierno de la Generalitat, en el que tampoco pueden participar por su inhabilitación.

 

Puigdemont es un personaje ridículo y pomposo que se creyó el más listo de la clase de los golpistas cuando salió huyendo de España la noche del 27-O, tras la declaración unilateral de la independencia en el Parlament, para así no ser detenido ni responder ante la justicia.

 

Y un comportamiento cobarde el de Puigdemont, abandonando a su pueblo y a sus compañeros del Gobierno catalán que sí dieron la cara, y asumieron su responsabilidad y que en consecuencia tuvieron que comparecer ante la Justicia.

 

Una fuga esta de Puigdemont que está en el origen de su enfrentamiento con Oriol Junqueras y que no tiene solución en lo personal ni en lo político. Por cuanto el prófugo de Waterloo insiste en provocar otra declaración unilateral de la independencia de Cataluña, lo que rechazan Junqueras y ERC, entre otras cosas porque podría suspender los indultos con los que Junqueras se ha librado de nueve meses de cárcel que aún le quedan por cumplir.

 

Y ahora, y tras escenificar la fractura soberanista en la Diada, Puigdemont ha intentado dinamitar ‘la mesa de diálogo’ de este miércoles, cuando a lo mejor lo que ha conseguido es poner al borde de la ruptura el gobierno de la Generalitat, por más que eso, de momento, lo descartaban ayer en JxC.

 

No en vano si eso fuera así podría ocurrir que el PSC saliera en el socorro de Aragonés (tiene escaños suficientes para forjar una nueva coalición) y ello sí que sería el definitivo aislamiento de Puigdemont. El que ya empieza a tener problemas en JxC, y que muy pronto perderá a su mayor representante en Cataluña la presidenta del Parlament, Laura Borrás, que tiene pendiente un juicio en el Tribunal Supremo por tráfico de influencias y malversación.

 

Puede que a última hora Puigdemont rectifique y envíe a varios consejeros del Govern militantes de JxC a la ‘mesa de diálogo’ para embarrar el debate y los posibles acuerdos de la ‘mesa’, además de para tener desde dentro Información detallada de lo que allí ocurra. O puede que el de Waterloo se mantenga en sus trece y JxC no participe en la reunión prevista para hoy, lo que, en buena parte, le quitará legitimidad soberanista sobre lo que allí se pueda acordar.