El fracaso de la Diada sugiere la ‘utilidad pública’ de los indultos

Podría haber ocurrido que, tras concesión de los indultos acordados por Pedro Sánchez en favor de los golpistas catalanes presos, después de la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo, Oriol Junqueras -al que le quedaban por cumplir nueve años de cárcel- hubiera decidido encabezar con una actitud desafiante la manifestación de la Diada, anunciando otra declaración unilateral de la independencia de Cataluña.

Pero eso no ocurrió Junqueras, a quien la sentencia del Supremo señaló como el jefe del fallido golpe de Estado, fue insultado y acusado de ‘traidor’ por el separatismo más radical y más próximo a JxC, el partido de Carles Puigdemont.

Y si a ello añadimos la próxima celebración de la ‘mesa de diálogo’ en Barcelona, a la que también se muestra reticente Puigdemont, y en ella se recupera un acuerdo para la ampliación del Prat, Podemos decir que los indultos de Sánchez a los golpistas están en el origen del fracaso de la Diada -en movilización ciudadana y fractura soberanista- en Barcelona.

Lo que demostraría ‘la utilidad pública’ y política de los nueve indultos de Sánchez y podría influir, de una manera determinante, en el rechazo por el Tribunal Supremo de los recursos que PP, Cs y Vox, presentaron ante su Sala Tercera contra los indultos y aludiendo a la presunta ‘arbitrariedad’ de la decisión del Gobierno.

Lo que los partidos que recurrieron los indultos justificaban por la presunta ausencia de su ‘utilidad pública’, el ‘no arrepentimiento’ de los golpistas -lo que sigue vigente- y la posible ‘reiteración de los delitos’ de malversación y sedición, lo que mantiene Jordi Cruixart en solitario, y lo que fue desmentido por Junqueras en una carta donde rechazó la unilateralidad y con su actitud ‘moderada’ en la Diada.

Todo ello, si además se refuerza con un acuerdo sobre el Prat en la ‘mesa de diálogo’, puede convertirse en un importante triunfo político de Sánchez que reclamará como eficaz su política de ‘reencuentro y concordia’ en Cataluña.

Aunque, como lo subrayó Carlos Lesmes en la apertura del año judicial, el uso por el Gobierno de la palabra ‘concordia’ como crítica a la sentencia del Supremo sigue siendo un error de Sánchez en su justificación inicial de los indultos.

Estos son los hechos que se desprenden de lo ocurrido tras el fracaso de la Diada, pero en Cataluña nada es definitivo y los soberanistas no son de fiar sino insaciables. De ahí que la discutida ‘utilidad pública’ de los indultos no se puede certificar solo por la instantánea de lo ocurrido en la Diada sino que esa pretendida ‘utilidad’ tiene que tener perspectiva y proyección de continuidad.

Y nada de todo esto garantiza que la Generalitat y el Parlament vayan a respetar la legalidad y a garantizar la recuperación de las libertades y la democracia en Cataluña. Ni facilitar la concordia poniendo fin al acoso -empezando por la educación y respeto al idioma español- del soberanismo contra el españolismo catalán. Un acoso indecente que continúa en vigor y lejos de una verdadera concordia y rectificación del soberanismo catalán.