Albert Rivera dará clases de liderazgo político

Después del daño que causó a España, por no intentar un Gobierno de coalición con Sánchez en abril de 2019, a su partido Cs al que hundió en los comicios del 10-N de 2019 -y que ahora está rematando Inés Arrimadas-, el que fue fundador y líder de Cs, Albert Rivera, ha anunciado que va a impartir clases en un curso sobre ‘liderazgo político’ del Instituto Cisneros.

Unas lecciones ‘magistrales’ para futuros líderes políticos -en competencia con el llamado Instituto Atlántico de Gobierno de José María Aznar- en las que Rivera, a ser posible debería ser presentado por Rosa Díez, para dar una lección con el título de: ‘Así destruimos el centro político en España’.

Puede que esto del curso político de Rivera a cuya ‘cátedra’ -por llamarla de alguna manera- ha incorporado al ‘sabio’ Toni Cantó, se convierta en el regreso de Rivera a la política. Bien en el séquito de Casado, o incluso en la corte de Aznar, nuevo líder del ‘pensamiento estratégico’ para jugar la carta de Isabel Ayuso al frente del PP, operación en la que está la inefable Cayetana Álvarez de Toledo, qué seguramente asistirá a la lección ‘magistral’ de Albert.

Es verdad que han pasado casi dos años desde que Albert Rivera dimitió en la noche electoral del 10-N, y eso lo hizo bien y su sucesora Inés Arrimadas debió de haber hecho otro tanto tras sus fracasos en Cataluña y en Madrid. Pero lo de Rivera dando clases de liderazgo político parece un despropósito y una temeridad.

Y la confirmación de que Rivera sigue sí saber de política y confunde el que le sonara la flauta en los comicios de abril de 2019 cuando logró 57 escaños con la realidad política del país. Sobre la que nunca aprendió que los votos del centro político, en su caso y en los de UPyD y CDS, son votos prestados y con fecha de caducidad del bipartidismo del PSOE y del PP.

Como no entendió Rivera algo tan sencillo y fácil de ver, en la primavera de 2019 tras los comicios del 28-A, que la tentación Frankenstein que rondaba la cabeza de Sánchez dejó un gran espacio político en la socialdemocracia española, mientras el PSOE se hacía ‘sanchista’ y se acercaba a Podemos.

Y, siendo esto tan evidente, a Rivera no se le ocurrió otra cosa que eliminar la alusión a la socialdemocracia del ideario de Cs y lanzarse a la conquista del liderazgo de la derecha española disfrazado de ‘liberal’.

Y Rivera se estrelló, se tuvo que marchar y dejó herido de muerte a Cs, tarea a la que está aplicada Arrimadas. Mientras que si Rivera hubiera seguido en el centro progresista y socialdemócrata de la política, y una vez fracasada la intentona en junio de pacto de Sánchez e Iglesias (del que Sánchez renegó mintiendo en la campaña electoral del 10-N), Cs se habría convertido en la pieza maestra de la estabilidad política nacional.

Pero Rivera, seriamente advertido de su error por varios dirigentes de Cs, se metió en la trampa liberal/conservadora sin entender que en España no hay sitio para liberales. Y por ahí sigue a ver qué pesca y sin entender que él no está en condiciones de dar clase de política y menos de ‘liderazgo liberal’.

Pero los hay que no escarmientan y que no pueden vivir sin la política y sin la notoriedad. Por lo que lo del curso de liderazgo de Rivera sólo puede ser un primer paso en su regreso a la política, el segundo puede que lo de como ‘tertuliano’ tras la estela de Iglesias, y el tercero ya lo veremos a medida que se acerque el nuevo tiempo electoral.