El pensamiento estratégico de Aznar

En una entrevista concedida al diario ABC y realizada por John Muller el ex presidente del Gobierno José María Aznar afirma que ‘los líderes débiles no suelen tener visiones estratégicas y cuando se pierde la visión estratégica se cae en las políticas débiles’.

Y añade Aznar: ‘el pensamiento estratégico consiste en entender que la evolución del mundo de hoy compromete de una manera muy grave no solamente los valores sino los sistemas políticos en los cuales vivimos, nuestras libertades y nuestras democracias’.

Es bajo estas premisas con las que Aznar, ahora que se cumplen los 20 años del terrible ataque terrorista de Bin Laden a Washington y Nueva York, critica duramente la retirada de los EE.UU. de Afganistán, que en su opinión se hizo de manera ‘humillante’ y que para él es un ‘enorme error que vamos a pagar’ y del que culpa al presidente Joe Biden de quien afirma que debió cambiar el legado de la retirada que anuncio Donal Trump, como rectificó en otras política de Trump sobre el clima y el muro de México.

Lo del ‘pensamiento estratégico’ de Aznar es algo que ya tienen y practican los primeros líderes democráticos del mundo pero para el expresidente se ha convertido en una agarradera y una fuga hacia delante con la que intenta ocultar los errores de sus dos mandatos presidenciales y, a la vez, justificar su fallida prioridad atlántica en menoscabo de la opción europea, error en el que insiste cuando se mofa del proyecto de Josep Borrell de crear en la UE un ejército europeo:

‘¿Van a crear un ejército europeo? No me haga usted reír, o mejor llorar. Cuando los países empiecen a tomarse en serio su presupuesto de defensa en relación con la OTAN a lo mejor empiezo a tomar en serio la creación de un ejército europeo’.

Está claro que Aznar todavía no ha entendido que los EEUU han trasladado su prioridad estratégica a Asía para medirse con el gigante chino en casi  todos los frentes incluido el comercial y tecnológico. Y que la OTAN no solo es una organización ‘obsoleta’, como dijo Trump, sino que además está en crisis de identidad y supervivencia desde que cayó el muro de Berlín.

Y que la alternativa a la OTAN en el ‘viejo continente’ pasa por las políticas de Defensa y Seguridad de la UE, mientras que ‘los restos’ de la Alianza, USA, Canadá y Reino Unido, deberán rehacer un nuevo organismo global con la colaboración de naciones como Japón, Australia, e Israel, que a la vez tenga una estrecha relación con la Europa de la Defensa.

En la entrevista Aznar hace una rectificación de sus errores durante los atentados del 11-M en Madrid -tras su apoyo en las Azores a la guerra de Irak, con la falsa excusa de las ‘armas de destrucción masiva’ de Sadam Hussein- y dice, ¡aleluya!: ‘es muy probable que en el cambio de era histórica que se produce con el 11-S haya que en marcar también los ataques del 11-M’. Sobre su autoría Aznar no menciona a ETA pero insiste en que los autores que los planificaron ‘no estaban lejos de España’.

Critica Aznar la política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez diciendo que España ‘ha caído en el anonimato internacional’. Y denuncia con razón ‘la revuelta anti española’ en Latinoamérica. Y sin entrar -debió de ser algo pactado con ‘ABC’- en el vigente y muy tenso momento político español, concluye reiterando lo del ‘pensamiento estratégico’ y su mantra habitual de ‘los principios y los valores’.

Los que brillaron por su ausencia cuando llegó al poder y firmó con Pujol el ‘Pacto del Mayestic’ que incluía la cabeza de Vidal Cuadras servida en una bandeja de plata al ahora reconocido corrupto Jordi Puyol, y el comienzo de la liquidación del periodismo independiente en España (el fin de la AEPI que había denunciado los GAL), en favor de los bloques ideológicos mediáticos, para lo que Aznar utilizó la escandalosa privatización, a favor de sus amigos, de grandes empresas públicas españolas.

Y como estratega convendría que Aznar no solo reconociera sus errores en Irak, el 11-M y en Europa, sino también en el nombramiento de Rodrigo Rato -un gran golfo- como vicepresidente del Gobierno y de Mariano Rajoy, el displicente, como el sucesor en el PP y su candidato a la presidencia del Gobierno.

O que Gürtel, la doble contabilidad del PP de Bárcenas y Lapuerta y los no pocos escándalos de la corrupción del PP comenzaron cuando él era el  presidente del Gobierno. Un tiempo con sus luces y sombras en los que la economía fue bien y del que Aznar salió de muy mala manera y entregando el poder, por causa de sus ‘errores estratégicos’, al inefable y destructivo ZP.

Dicho esto parece cierto que Aznar se considera dotado de un ‘liderazgo fuerte’ y sobre ello imparte clases en su ‘Instituto Atlántico de Gobierno’. Pero siempre se ha dicho que ‘más vale maña que fuerza’ y que, como dijo Miguel de Unamuno siempre será más importante convencer que vencer, tal y como se desprende del brillante e imaginario dialogo en los infiernos que Maurice Joly recreó entre Maquiavelo y Montesquieu.