Ni agresión homófoba ni aeropuerto de El Prat

Ahora resulta que el pretendido joven homosexual que supuestamente fue agredido en Madrid con cuchillos por unos encapuchados mintió a la policía y las marcas de la agresión eran consentidas y la denuncia consecuencia de su invención para salvar su relación de pareja. Lo que ha dejado en ridículo el revuelo oficial y mediático y especialmente del Gobierno y del presidente Sanchez. El que debió confirmar los hechos antes de lanzarse contra estas presuntas agresiones de odio y homófoba que resultaron falsas.

Por otra parte el Gobierno ha suspendido la inversión de 1.700 millones de euros en la ampliación del aeropuerto de El Prat de Barcelona porque, según afirma la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, el Govern se opone a la ampliación. Lo que no es el caso de la prometida en paralelo ampliación del aeropuerto de Barajas que a buen seguro sí la quiere el Gobierno de Ayuso en Madrid, y que ya se verá cómo queda.

Este incidente de ruptura aparente entre el Gobierno de Pedro Sánchez y el de Pere Aragonés le viene de perlas a un Sánchez que no quería presidir ahora la ‘mesa de diálogo’ sino postergarla hasta después del 40 Congreso del PSOE de mediados de octubre. Lo que le libra a Sánchez de presidir ese engorroso encuentro soberanista al que no deseaba asistir.

Y que ERC ha dinamitado al anunciar que participará en Barcelona en una gran manifestación contra la ampliación de El Prat convocada para el día 19 de este mes. Lo que de momento les impide a los separatistas convertir la celebración de la ‘mesa de diálogo’ en trampolín soberanista para relanzar sus dos propuestas de Amnistía y Referéndum de Autodeterminación.

O sea, Sánchez rompe la baraja, ante las incongruencias del Govern y ERC y aplaza por enésima vez la ‘mesa de diálogo’ poniendo en peligro los PGE de 2022. Y en consecuencia la estabilidad de su Gobierno. Lo que abre en las vísperas de la Diada de próximo 11 de septiembre una sima entre Barcelona y Madrid.

La que, unido al fiscal de la falsa agresión homófoba, servirá de momento para tapar la escalada de descalificaciones mutuas del Gobierno de Pedro Sánchez y la Oposición de Pablo Casado a propósito de la no renovación del Poder Judicial que quedará en segundo plano, al menos por unos días o unas semanas en la seguridad de que nada nuevo va a cambiar.

Y lo que confirma la volatilidad y agresividad de la apertura del curso político del otoño que discurre entre tensiones variadas -ayer volvió a subir el precio de la luz- que no cesan en todos los frentes del debate público nacional.