Entrevista a favor del ‘humilde’ Presidente

En una entrevista ‘de salón y complaciente’ concedida a su diario El País el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirma que lo que le ha enseñado este último año y medio tan duro ha sido la ‘humildad’. Hace unas semanas, y al término de su reciente gira económica por EEUU, Sánchez proclamó en declaraciones a la agencia Reuters que él es ‘un político que cumple’ (sic). Y meses atrás se había auto proclamado ‘un político valiente y dialogante’.

De manera que este presidente, que ‘no tiene abuela’ que lo acune, se nos proclama sin el menor pudor como un político ‘humilde, valiente, cumplidor y dialogante’. Y en esta servicial entrevista, que no aporta nada nuevo y ante la falta de titular, el periódico se limita a destacar que Sánchez nos promete que ‘a finales de 2021 -los ciudadanos- habrán pagado de luz lo mismo que en 2018’. Lo que está por ver y no elimina el impacto social de los precios desmesurados de estos meses.

En su conversación Sánchez no explica por qué se fue Pablo Iglesias de su Gobierno ni por que cesó a Carmen Calvo, José Luis Ábalos e Iván Redondo y se limita a decir que hacía falta ‘savia nueva’. Como la del ministro de la Presidencia Felix Bolaños a quien, tras negar la democracia e independencia de la Justicia en declaraciones a La SER, el diario El País lo socorrió con el titular de: ‘El PP dinamita los puentes’.

Por supuesto los obsequiosos entrevistadores no le preguntan a Sánchez sobre el retraso, de más de un año, de la investigación de la fiscalía al Rey emérito Juan Carlos I, tras la regularización de su dinero no declarado a Hacienda y el presidente disimula sobre la desmedida acusación al emérito del fiscal del Supremo, aludiendo a su ‘presunción de inocencia’.

Ni se le pregunta si es cierto que fue él quien forzó el ‘destierro’ en Abu Dhabi del Rey emérito con el mismo ímpetu con el que, hace un año, vetó el viaje del Rey Felipe VI a la clausura académica de la Escuela Judicial de Barcelona. Invectivas todas ellas que convierten a Sanchez en un ‘Jefe de Estado bis’, en el menoscabo del Rey Felipe VI, como una ensoñación de la presidencia de la III Republica, el ‘botón nuclear’ que apretará Sánchez si ve peligrar su fabuloso castillo de naipes y de poder.

Tampoco habla -ni le preguntan- Sánchez de los indultos a los golpistas de Cataluña, porque es la cuestión clave de la derrota del PSOE en Madrid y de la ventaja del PP en las encuestas. Ni se habla sobre la más que presunta ‘arbitrariedad’ de esos indultos, que recurridos están en la Sala Tercera del Tribunal Supremo, donde también se recurrió el nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General del Estado tras haber sido ministra y diputada.

Naturalmente, Sánchez denuncia el bloqueo por el PP de la renovación del Poder Judicial, y en ello tiene buena parte de razón. Pero por la otra parte oculta que él busca el control del Consejo General del Poder Judicial para mediatizar tribunales y acabar con el único foco de resistencia institucional a su absoluto poder. En el que cuenta con un enorme control de los medios de comunicación tal y como se aprecia en la citada entrevista de salón.

En la que Sánchez pasa de puntillas sobre su tensa relación con UP en el Gobierno y los nacionalistas de ERC y JxC -ni una palabra sobre ‘el oro de Moscú’ de Puigdemont- porque teme un adelanto electoral y la derrota. Y por ello necesita tiempo y los PGE de 2022 para impedir que se abran las urnas antes de 2023. Eso es lo que, desaparecido Iglesias, lo único que a Sanchez le quita el sueño y por lo que está dispuesto a pagar, en cotas de soberanía y en dinero público, lo que le pidan unos y otros, ¡faltaría mas’!