España es Hollywood 

Ha dicho el presidente Sánchez en Los Ángeles que quiere convertir España ‘en el Hollywood de Europa’. No hace falta, porque el espectáculo actual de la política española ya ha convertido en país en un inmenso plató de buenos y malos, de grupos y bandos enfrentados, guerras contra la pandemia y el paro, de luchas territoriales y en muchos casos con actores de escaso nivel.

Y no hay irse muy lejos ni esperar situaciones especiales para que un día sí y otro también aparezcan guionistas y series políticas y de suspense como las que se viven a diario en nuestro país en los Tribunales, o en los medios de comunicación y en el Parlamento nacional y las Cámaras autonómicas para asistir a espectáculos donde el desencuentro nacional y la tensión están a la orden del día.

Sin que por ninguna parte se vea un concierto de unidad nacional y de país cohesionado frente a los grandes desafíos que estamos sufriendo y que bien merecerían un gran acuerdo español.

Acuerdo de cuya ausencia el Presidente Sánchez es el mayor responsable porque sus pactos, con quienes pretenden desde Cataluña la ruptura de España, se han convertido el el obstáculo insalvable para lograr entre las grandes fuerzas políticas nacionales un acuerdo sólido de ámbito estatal.

Lamentablemente el Hollywood español, salvo en casos heroicos como los del colectivo sanitarios que sí han concitado el reconocimiento y el aplauso unánime de los españoles, no está en condiciones de ofrecernos ninguna super producción de interés nacional.

Aunque sí aparecen creaciones de un cierto nivel -cine de culto- como las que interpretan algunos encomiables y sin duda audaces magistrados y jueces que se resisten a doblegarse a las pretensiones invasoras del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo, como ahora se aprecia a diario en los continuos ataques del Gobierno a los más altos tribunales: Constitucional, de Cuentas y Supremo.

Tres frentes abiertos que se pueden convertir, en el ámbito del Supremo, en auténtica batalla campal, en cuanto la Sala Segunda de este Tribunal inicie el debate sobre los recursos presentados contra los indultos que Sánchez, de manera ‘arbitraria’, concedió a nueve golpistas catalanes para con ello lograr su estabilidad en el poder.

Y si se abre un serio enfrentamiento por los indultos entre el Gobierno y el Tribunal Supremo entonces entraremos en un thriller de máximo suspense y de incierta conclusión.

En cuanto a Sánchez, si tan interesado está ahora en los espectáculos, en vez de irse de turismo a USA debería de haber asistido ayer, como si lo hizo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, a la ceremonia oficial de la inauguración de los Juegos de Tokio, donde sorprendentemente, y contra la tradición, tampoco asistió nadie de la Familia Real español, lo que ha sido otro lamentable error.