La luz se dispara y regresa la Guerra Civil

El presidente Sánchez se ha marchado con viento fresco y en un viaje de placer, disfrazado de negocios y tecnología, y nos ha dejado con el récord histórico del precio de la luz, con el lehendakari Urkullu pidiendo el regreso de las mascarillas, un tribunal de Navarra prohibiendo el toque de queda, y la subida imparable de los contagios e ingresos hospitalarios.

Y todo ello cuando las asociaciones de jueces critican la falta de respeto de la ministra de Justicia, Pilar Llop, a la sentencia del Tribunal Constitucional, y el Gobierno acaba de aprobar un proyecto de Ley de Memoria Histórica en el que solo se aborda solo una parte, la franquista, de los desmanes de la Guerra Civil, dejando lo ocurrido en el bando republicano en la oscuridad.

Reabriendo un debate y unas heridas que habían sido curadas en el inicio de la Transición por todos los partidos políticos, incluidos los franquistas, los socialistas y los comunistas y que se selló con la Ley de Amnistía que ahora se quiere revisar y con vetos a la libertad de expresión de los franquistas lo que echará por tierra el Tribunal Constitucional.

Un debate de la Guerra Civil que reabrió ese desastre de Zapatero -autor de la crisis catalana y del Estatut inconstitucional y asesor del dictador Maduro- y al que se ha sumado Pedro Sánchez, tras indultar a los golpistas catalanes para profundizar en la fractura política y social del país, en plena crisis de las instituciones, la economía, el empleo y la sanidad.

Y dice el inefable ministro Garzón desde el Gobierno que no puede hacer nada para controlar el disparatado precio de la luz, que Podemos prometió bajar, porque ya bajaron el IVA al 10%. Pues que lo bajen al 1%. Y todo ello adornado de un completo descontrol político y judicial de la pandemia que se empeoró con la decisión de Sánchez de suprimir el uso obligatorio de las mascarillas solo para tapar los indultos.

Y a la espera estamos este miércoles del Barómetro de julio del CIS que nos trae el manipulador Tezanos, tras los indultos y llegada del nuevo gobierno. Un director del CIS Tezanos que se ‘lució’ en Madrid y al que ayer elogió el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños -un entusiasta ‘guerracivilista’- no sabemos si para confirmar a Tezanos o como despedida. Como también se despidió el muy sectario ex secretario de Estado de Comunicación Miguel A. Oliver con más patadas al periodismo y a la libertad de expresión.

O sea, regresamos a la Guerra Civil, mientras España está hecha polvo para aparentar que Sánchez y su Gobierno son de izquierdas. ¿Acaso son más de izquierdas que La Pasionaria, Carrillo, Nicolás Redondo, Marcelino Camacho, Rafael Alberti, Felipe González y Alfonso Guerra?. La impostada izquierda de Pedro Sánchez no es cierta porque el presidente no tiene mas ideología que su enfermiza ambición personal. Y como dice Antonio Caño, el ex director de El País, despedido por criticar a Sánchez, ‘del PSOE ya no queda nada’. Aunque Tezanos nos dirá que está bollaste y volverá a ganar.