La guerra cibernética ya está aquí

Los EE.UU. la OTAN Y la UE han acusado a China de poner en marcha una oleada global de ‘ciberataques’. Lo que se une a otras recientes denuncias occidentales de actuaciones similares llevadas a cabo desde Rusia y de la intromisión de agentes cibernéticos del Kremlin en las campañas electorales de USA y otros países europeos.

Y también se añade la información, por una filtración reciente, que detalla que más de 50.000 activistas y periodistas occidentales han sido espiados por Gobiernos autoritarios que utilizan el programa invasor ‘Pegasus’ que se diseñó en Israel.

Las nuevas tecnologías aplicadas al mundo comunicado y global de Internet y sometidas a las grandes potencias internacionales están en el origen de la nueva guerra cibernética ya en curso. Con ataques cruzados a los sistemas de seguridad, las nuevas tecnologías y secretos armamentísticos, espaciales y empresariales donde nadie y nada parece estar a salvo.

Así se desprende de la denuncia contra China hecha ayer por los EE.UU., la OTAN y la UE que acusan al Gobierno de Pekín de un ciber ataque contra el servidor de correo de Microsoft que utilizan organismos gubernamentales y grandes compañías a las que los piratas exigen un rescate para devolver los archivos clasificados que han sido robados.

Estamos ante una guerra cibernética y sin cuartel donde por primera vez el Gobierno de Washington y los de los países miembros de la OTAN y de la UE han señalado al ministerio de Seguridad de China de estar por detrás de estas agresiones que afectan a la seguridad y la economía de los grandes países occidentales.

Donde tampoco podemos descartar algunos casos occidentales de contra ataques y prácticas no legales en este oscuro y sofisticado sistema de los grandes secretos políticos, económicos y tecnológicos que aparentemente eran indescifrables y donde ahora se desbordan con facilidad las barreras protectoras.

Y no solo en lo relativo a la política y las empresas sino también preocupa lo relativo a la industria militar y a la nueva carrera espacial en curso en la que China pretende sorprender y superar a sus competidores americanos. Y a no perder de vista la posible guerra bacteriológica, como la que pudo haberse organizado con la pandemia del Covid-19 que nació en China y sobre la que el presidente americano, Joe Biden, ha dado 90 días a sus investigadores para que le presenten unas conclusiones al respecto.

Pero ¿Cómo se puede combatir esto en el mundo global? Pues puede que con un regreso a ‘los bloques’ o a unos compartimentos estancos de alta seguridad. Y desde luego condicionando y frenando la invasión tecnológica china en las grandes compañías occidentales como nos ocurre ahora con el intento de penetración de Huawei en las compañías tecnológicas de la UE.

Pero a la vez ocurre que China es el principal socio comercial de Occidente y especialmente de los EE.UU. Y el principal proveedor de mano de obra barata para multinacionales, como Apple, que tienen sus más importantes fábricas en China, país que por otra parte es el principal acreedor de deuda pública de USA.

Lo que nos lleva a la interrogante de ¿Cómo van a hacer frente las potencias occidentales, y con qué represalias, a la superpotencia China que es a la vez el principal cliente y proveedor y un influyente financiero de Occidente? No hay respuestas sencillas a estas interrogantes pero de momento está claro que las potencias occidentales han dado la voz de alarma y han señalado a China que sin duda negará las acusaciones pero que tendrá que reaccionar y poner coto a su onda invasora internacional.