Canto del cisne de Arrimadas

Afirmó la líder de Cs en el discurso, con el que cerró la Convención de su partido, que ‘nunca se van a rendir’ ante el PP. Pero con tanto señalar a Pablo Casado en su canto del cisne da la impresión de que incluso a su pesar está trabajando para el PP.

Y puede que trabajando gratis políticamente hablando porque si Arrimadas negociara ahora la integración de Cs en el PP obtendría ventajas para los suyos y reforzaría el centro derecha frente a Pedro Sánchez. Y si se niega a ello puede que muchos de sus dirigentes se fuguen al PP.

Pero ella quiere resistir hasta el final. Y confía en una milagrosa recuperación electoral que desde luego no le reconocen las encuestas donde se da a Cs como un partido prácticamente muerto y sin opciones reales de entrar en el Congreso de los Diputados en la próxima legislatura.

Pero puede también que Arrimadas esté simulando que Cs resiste para llegar con algo de presencia al que más adelante puede ser el día ‘D’ de la negociación con Casado que es la única y última posibilidad que le queda para reconducir lo que va quedando de partido.

Una negociación a la que probablemente la van a empujar a Arrimadas dos de sus más destacados dirigentes como lo son el vicepresidente de la Junta de Andalucía Juan Marín y la vice alcaldesa de Madrid Begoña Villacís, los que saben muy bien que si no se integran en el PP habrán acabado con su carrera política.

Y los que acabarán convenciendo a Arrimadas de que debe negociar con el PP explicándole que esa negociación con Casado no es una rendición, sino más bien una resurrección. Además los muertos no se rinden y Cs al día de hoy este partido es un cadáver político.

El tiempo dirá lo que ocurre con Cs y Arrimadas pero a la líder del PP no le queda mucho tiempo por delante porque a partir del próximo otoño la gran batalla política se reanudará con inusitada intensidad y en el duelo cuerpo a cuerpo entre Sánchez y Casado la dirigente de Cs no podrá participar.