Casado y Feijóo aprietan las filas del PP

En este país donde pasan tantas cosas y donde desde el Gobierno de Pedro Sánchez primero se presiona a los magistrados del Tribunal Constitucional y luego se les ataca por no atender a sus demandas y respetar la legalidad, lo que no puede ocurrir ahora es una crisis en el seno de la Oposición.

Y decimos esto porque vemos aparentemente enfrentados dos grupos en el centro derecha español donde destacan por un lado las figuras de Casado, Feijóo y Arrimadas y por otro las de Ayuso, Aznar y Abascal. Anunciando el riesgo de una posible fisura en el seno del PP.

Como la que podría abrirse si Isabel Ayuso insiste en entrometerse en la política nacional, jaleada por José María Aznar y su entorno mediático y de FAES, la fundación aznarista a la que Casado ahora quiere contrarrestar reactivando la ‘Fundación Propósito’ del PP que preside Juan Costa.

Lo hizo recientemente Isabel Ayuso al presentarse ante la opinión pública como la líder ‘bis’ de la oposición tras entrevistarse con el Presidente en La Moncloa, diciendo que los ciudadanos deben de escoger ‘entre Sánchez y España’ sin mencionar a Casado y dejando caer la idea de que ella, que se cree la imagen de España, podría ser la candidata del PP.

Y si algo así se repite la dirección nacional del PP deberá tomar cartas en el asunto cueste lo que cueste y pase lo que pase en Madrid. Y ha sido por ello por lo que, en el ‘cónclave’ del PP de Galicia, en el que Alberto Nuñez Feijóo renovó su liderazgo, donde el presidente gallego ha declarado que ‘solo Pablo Casado puede derrotar a Pedro Sánchez en las urnas’.

Lo que incluye un claro mensaje y directa advertencia a Isabel Ayuso y a su clan aznarista y mediático al que acaban de incorporar Telemadrid, como un canal de televisión al exclusivo servicio de la presidenta madrileña. Lo que se convertirá en un nido de conflictos y en un nuevo quebradero de cabeza para el líder del PP.

En la conferencia del PP Gallego, Casado ha dicho que su alternativa frente a Sánchez es ‘imbatible’. Y eso es, al menos, lo que ahora anuncian las encuestas. Y lo que Casado pretende consolidar en el Congreso del PP en el otoño y poco después de que el soberanismo catalán vuelva a reactivar el desafío a España tras la Diada y la reunión de la ‘mesa de diálogo’ entre la Generalitat y el Gobierno de los nuevos ministros de Sanchez y de UP.

Paralelamente a todo esto Inés Arrimadas intenta en la Convención de Cs de este fin de semana reanimar el cuerpo enfermo de su partido al que ahora va a pintar de verde presentándolo como ‘liberalismo verde’. Otra ocurrencia de Cs, que ya fue ‘liberal socialdemócrata’, luego ‘liberal’ a secas y después ‘liberal progresista’.

Un partido sin credibilidad ni expectativas electorales cuya líder Arrimadas debió dimitir tras el fracaso electoral en Cataluña, la fallida moción en Murcia y de la mano de Sánchez, o tras desaparecer Cs de la Asamblea de Madrid en los comicios del 4-M. Pero Arrimadas desconoce el verbo dimitir y está claro que prefiere enterrarse con lo que ahora queda de su partido como si de una ceremonia funeraria egipcia se tratara.

De manera que vamos a ver cómo discurren las cosas en el ámbito del centro y la derecha española, a cuya diestra Vox se mantiene firme en su tumbo ultra conservador y cortejando a Ayuso, mientras le pide a Casado que se meta en la trampa de la moción de censura donde ya se estrelló Abascal y donde se escenificó su ruptura con el PP.

La que el clan del aznarismo que jalea a la presidenta madrileña pretende superar con un proceso de fusión entre Vox y PP, lo que sería el mayor de los regalos que Sánchez podría esperar.