Ayuso al ‘cartel’ y Casado al partido

El modelo de reparto de poder del PNV, separando el candidato a presidir el Gobierno vasco (Urkullu) de la dirección del partido (Ortuzar) empieza a estar de moda en otras fuerzas políticas. Ocurre en UP (Díaz al Gobierno y Belarra al partido) y también en ERC (Aragonés al Govern y Junqueras al partido).

Y amenaza con convertirse en tema de debate en el PP, agitado por parte del entorno entusiasma de Isabel Ayuso, a la que su claque (Aznar, Mar y Cayetana) querrían colocar en la cabecera del cartel electoral del PP, para dejar a Casado -hasta las próximas elecciones- como jefe de la Oposición en el Congreso y presidente del partido.

Lo que de prosperar, por las intrigas políticas y mediáticas de los ayusistas, sería un desastre para el PP y un regalo para Pedro Sánchez que vería roto el primer partido de la oposición y devaluado el liderazgo y la alternativa de Casado.

Pero semejante invectiva -a la que algunos llaman ‘la variante Aznar’- corre el riesgo de empezar a caminar a partir del inicio del curso político otoñal, y parece claro que a Ayuso -que no está preparada para presidir el Gobierno de España- le gusta mucho, tal y como se vio en su reciente encuentro con Sánchez en Moncloa donde ella actuó como si fuera la líder de la Oposición y no la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Hasta el punto que en sus declaraciones posteriores a la visita afirmó que los españoles deberán escoger ‘entre Sánchez y España’, en el entendido que quien mejor interpreta el españolismo es ella. En lugar de decir que los españoles deberán escoger ‘entre Sánchez y Casado’, como debió de haber sido la propuesta de Ayuso e inequívoca señal de su lealtad al líder del PP.

Es cierto que el populismo de Ayuso, tras su espectacular victoria en Madrid y su campaña por la libertad, la expansión económica y la batalla en contra de las restricciones de la pandemia y los impuestos, ha tenido impacto en muchos lugares de España e incluso entre votantes del PSOE.

Pero de ahí a liderar el PP nacional y figurar en la cabeza del cartel electoral del PP en las elecciones generales va un trecho muy largo y nada fácil de encajar en el PP actual, y no digamos si está polémica estalla en vísperas de la Convención del PP prevista para el otoño.

Además lo de promocionar a Ayuso y devaluar a Casado -‘divide y vencerás’ se dirán en el PSOE- es algo en lo que están grandes medios conservadores e incluso los afines a Sánchez para crear intrigas y dañar a Casado.

Pero a nada que algunos destacados dirigentes del PP lancen el mensaje de ‘Ayuso al cartel y Casado al partido’, esta especie de maniobra política va a correr como un reguero de pólvora entre bases y votantes del PP. Y si eso es así entonces a ver quién lo para.

Y todo apunta, a pesar de algunos avisos, a que en Génova 13 aún no se han percatado del calado y riesgo de esta operación. La que imaginamos que pondrá -o no- los pelos de punta a algunos barones del PP como Feijóo y Moreno- pero contará con los ex dirigentes de la vieja guardia de Aznar y también con ex dirigentes de Rajoy que fueron depurados por Casado.

O sea que mucho cuidado con la posibilidad de implantar ahora en el PP el modelo de reparto de poder del PNV. Porque el primero en aplaudirlo sería Sánchez, a pesar que sabe que Ayuso representa mejor que nadie en el PP el nacionalismo español y que esa jugada podría captar incluso votos del PSOE como ocurrió en Madrid.

Y como lo confirmaran las encuestas de intención de voto si se incluyen en ellas la ‘variante Ayuso’ que según ciertos observadores informados es ‘la variante Aznar’.