El ruido, ‘los intocables’ y el teléfono

Hay que ver la cantidad de mentiras, tonterías y descalificaciones que ha dicho Carmen Calvo desde la vicepresidencia del Gobierno en contra de los partidos y dirigentes de la Oposición. Y miren ahora donde está: cesada y decepcionada por y con Pedro Sánchez.

El que es, por lo que se ve, el presidente de ‘una parte’ del Gobierno de España porque en la zona privada -de cinco ministerios- que ocupan los dirigentes de UP hay un cartel que avisa: ‘está reservado el derecho de admisión’.

O sea, que la vicepresidenta Yolanda Díaz, y los ministros Belarre, Montero, Garzón y Castells, son ‘los intocables’ del Gobierno. Y ahí Sánchez ni puede entrar ni puede cambiar ministros por muy abrasados que estén tal y como ocurre con el fantasma Castells y el inefable Garzón, ahora más famoso por el incidente del ‘chuletón’.

Carmen Calvo no es ninguna lumbrera ni tiene buena cabeza (recuerden lo de ‘pixie y dixie’), pero su capacidad de intriga es inagotable, aunque perdió con Irene Montero la batalla por el protagonismo feminista y en igualdad.

Y el legado de Calvo consiste en haber cambiado de tumba a la momia Franco -dicho sea de paso con todos los honores y sus banderas- 80 años después del final de la Guerra Civil. Pero Sánchez ni siquiera la dejó estar en el Gobierno para cuando aprueben en próximos días la ‘Ley de la Memoria Histórica’ que ella promovió.

En el cese fulminante de Ábalos en el Gobierno y el PSOE tiene que haber algo más que el ruido y sus polémicas: puede que un ‘gato encerrado’, que tarde o temprano aparecerá dejando a Ábalos en peor situación de la que ya está.

Y también por el ruido y su sectarismo comunicador le ha quitado Sánchez a M.J. Montero el cargo de ministra Portavoz que, con tan malos modales, ella ejerció. Sin embargo MJM seguirá en Hacienda a las órdenes de Calviño que si tiene buenos modales al igual que también los tiene la vicepresidenta Díaz de UP.

Sánchez no quiere ruido y prefiere que, a partir de ahora, solo suenen los tambores del PP y las tracas de petardos de Vox. Aunque el ruido que no controlará el Presidente (de una parte del Gobierno) es el que, a la vuelta del veranó, volverá a tronar desde las filas de ERC.

Pero mientras tanto la gran novedad de los nuevos ministros, o más bien ministras, del PSOE consiste en que hay más mujeres y son más jóvenes que los que se van. Ahora bien, de currículum y experiencia de gestión en el ámbito nacional ‘cero pelotero’.

Lo que sumado a que Calviño, más que una política es una alta funcionaria internacional, nos lleva a la conclusión de que Sánchez se ha quedado solo ante el peligro y sin número dos, ni interlocutor político de nivel porque este Oscar López, de provincias, no le llega a los talones de Iván Redondo.

Sánchez no tiene abuela para auto proclamar su ‘valentía’ ni tiene sucesor, ‘número dos’ en el Gobierno ni en el PSOE ni nadie con quien hablar y eso le llevará a una sensación de absoluta soledad y lo llenará de muchas dudas a la hora de tomar alguna importante decisión.

Por ello es probable que, más adelante y en la oscuridad las largas noches en La Moncloa acabará cayendo en la tentación y llamará por teléfono a Iván Redondo -a quien nunca debió dejar que se marchara con tanta facilidad- y le dirá: ‘Iván estás dormido, ¿podemos hablar?’.