Sánchez hace un Gobierno débil y sin ‘número dos’

Pedro Sánchez está, por sí acaso, en pre precampaña electoral y acaba de hacer una renovación a fondo de los ministros del PSOE (UP se ha negado a un ajuste de los suyos) y ha cesado a su actual ‘núcleo duro’, Calvo, Ábalos y Redondo, a los que viene a culpar de sus propios errores, para incorporar en su lugar a políticos de bajo nivel y más ligados al PSOE, Bolaños, López y Llop, sin que se vislumbre en el Ejecutivo ningún influyente número dos.

Sánchez se queda, pues, sólo y a solas con todo el poder del Gobierno y del PSOE en sus manos y sin un posible sucesor ni talento a su alrededor. Y ello después de eliminar también a unos ministros poco relevantes, o bastante desgastados, como Laya, Celáa, Campo (muy quemado por los indultos) y a Duque y Uribe, dos que estaban desaparecidos.

Las otras dos catástrofes en la gestión que son Garzón y Castells, los salva la protección de UP y Díaz pasa a ser la vicepresidenta segunda, el lugar que tuvo Iglesias. Y también pierde el cargo de portavoz del Gobierno M. J. Montero que era un desastre sectario como comunicadora, aunque sigue en  la cartera de Hacienda.

Sin embargó llaman la atención las tres caídas de: Calvo, parecía agotada física y políticamente; Ábalos, inexistente ministro de Fomento (que también cesa en la secretaría de Organización del PSOE) y que fue origen de varias polémicas; y sobre todo sorprende la salida de Ivan Redondo del núcleo de La Moncloa, a quien le imputan una mala relación con el aparato del PSOE.

Redondo declaró que en esto de la política ‘hay que saber ganar, perder y también parar’. Y todo apunta a que ha sido él quien le pidió a Sánchez su relevo para descansar de su intensa actividad política. Y seguramente hizo bien, porque el horizonte que le espera a Sánchez -a quien Redondo llevó a varias victorias electorales- es políticamente muy complicado. Y ello a pesar que en La Moncloa creen que la pandemia y la crisis económica mejorarán con las vacunas y con los fondos de la UE.

Sabemos que la Economía será decisiva en la segunda fase de la legislatura,  de ahí la promoción de Calviño hacia la vicepresidencia primera, pero no se entienden otros relevos y las llegadas de las alcaldesas Rodríguez, Sánchez y Morant, además de la ex delegada del Gobierno o en Aragón, la portavoz Alegría, todas ellas con modestas trayectorias pero que sirven para reforzar, con presencia añadida de Llop en Justicia, la deriva feminista del Gobierno.

Un Gobierno más débil que el anterior donde Sánchez brilla cual ‘Rey Sol’, sin nadie que le haga sombra, pero también sin talento ni inteligencia a su alrededor. Aunque en Moncloa se consúelan diciendo que este Gobierno es más político y más PSOE, lo que tampoco es verdad. Es más burocrático. Y sin Iglesias, Redondo, Calvo y Ábalos con respecto al anterior pesa la mitad.