Ayuso ningunea y se olvida de Casado

En la política española nadie está en su sitio ni donde le corresponde. Ni en el Gobierno ni en la Oposición desde donde ayer la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se presentó tras su entrevista con Pedro Sánchez en La Moncloa como la ‘alternativa’ nacional al sanchismo tras ningunear al presidente del PP, Pablo Casado, diciendo ante los medios de comunicación que ‘habrá que elegir entre Sánchez y España’.

No entre Sánchez y Casado, sino entre Sánchez y España porque ella ya ha decidido que ‘Madrid es España’ y ella es España y Madrid y no hay nadie más en el escenario de la política nacional. No en vano en ningún momento apostó ayer ni en otra ocasión por el liderazgo de Casado como alternativa nacional.

Y ello después de denunciar las connivencias de Sánchez con todos los nacionalistas y separatistas catalanes, advirtiendo que tras Cataluña vendrá la revuelta del País Vasco y luego Valencia y Baleares, camino de un cambio de Régimen.

Un discurso muy crítico con Sánchez y bien preparado y armado para esta ocasión con la que volvió a buscar, desde la Puerta del Sol, enfrentamiento directo con La Moncloa, siguiendo las invectivas de sus agitadores notorios como son José María Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, Cayetana Álvarez de Toledo e incluso Esperanza Aguirre, a pesar del oscuro horizonte procesal que embarga a la ex presidenta madrileña del PP.

En suma se puede decir que Ayuso puso ayer una pica en La Moncloa y otra en Génova 13. Lo que sin duda constituye un motivo de satisfacción para el presidente Sánchez y sus estrategas políticos y propagandísticos. Los que ven en la pugna interna del PP un claro beneficio para Sánchez y el PSOE.

Ya, en la pasada noche electoral de las elecciones madrileñas del 4-M, el tal Rodríguez organizó una bronca en la sede del PP para que Ayuso saliera sola al balcón de Génova 13 a recibir los aplausos de los militantes que allí se habían congregado. Y lo consiguió, aunque luego se sumaron Casado y el resto de la dirección nacional del PP.

Y, ahora, Ayuso ha vuelto a repetir la jugada en lugar de afirmar que muy pronto lo españoles deberán de elegir entre Sánchez y Casado a la vista de la deriva y de los temerarios pactos y compromisos políticos de Sánchez con el nacionalismo catalán.

Y todo esto, que sin duda preocupa a la dirección del PP y debilita la acción opositora de Casado no habrá gustado porque ya saben que Ayuso va por libre y será muy difícil de controlar, al tiempo que les está imponiendo a todos ellos un ritmo e iniciativa política lo que debería ser la responsabilidad exclusiva del presidente del PP.

Y lo que, por otra parte, no hacen ni practican otros importantes barones del PP como el gallego Feijóo y el andaluz Moreno, que están siguiendo todas estas maniobras de Ayuso con preocupación ante el claro desconcierto de Casado y de la dirección nacional del PP. Donde nadie se atreve a marcarle el territorio ni a ponerle el cascabel a la ‘gata madrileña’, que cada vez está más crecida y convencida de su mesiánico papel.