Putin le da un susto a Sánchez en Lituania

Con Rusia las casualidades no existen, de manera que el incidente ocurrido en una base de la OTAN en Lituania, cuando un avión ruso se adentró en su espacio aéreo provocando una alarma que obligó a interrumpir una rueda de Pedro Sánchez y el presidente lituano, Gitanas Nauseda, tiene toda la pinta de una acción intencionada del presidente Putin y su entorno.

Los que lograron interrumpir, al decretarse la alarma en la base, la rueda de prensa que estaban celebrando ambos presidentes de España y Lituania y en la que Sánchez cogió sus papeles y se marchó a toda prisa mientras hablaba el presidente lituano, Nauseda.

Y todo ello ante el asombro y desconcierto de los medios de comunicación presentes y de los mandos militares de la base de la OTAN, el lugar desde donde despegaron de urgencia dos cazas Eurofighters para interceptar el avión ruso que, una vez que cumplió su misión provocadora, desapareció.

Mucho se habrán reído en el Kremlin con las imágenes sobre el susto de Sánchez en la rueda de prensa, que probablemente fue una broma pesada del presidente Putin.

Y tal vez como consecuencia de las recientes controversias diplomáticas surgidas entre España y Rusia, a propósito del caso Navalni y de las duras acusaciones que a este respecto lanzaron contra Putin el español Josep Borrell, en nombre de la UE, y la ministra Laya desde Madrid.

La ministra -que pronto saldrá del Gobierno por su manifiesta incapacidad frente a Rusia y Marruecos- que sufrió, posteriormente, las iras sarcásticas y despectivas de jefe de la diplomacia rusa, Lavrov, con alusiones incluidas a los presos del procés y recordando las palabras del ex vicepresidente Pablo Iglesias en las que afirmaba que España no era una democracia.

Lo que no parece España es un país serio y su Gobierno de coalición es un buen ejemplo de incompetencia, como ahora se aprecia con el rebrote de una quinta ola de la pandemia. Y lo ocurrido ayer en Lituania, como lo del desprecio olímpico del presidente Joe Biden a Pedro Sánchez con un saludo de 30 segundos en Bruselas o durante la invasión marroquí de Ceuta, ofrece una penosa imagen de España en el mundo.

Y un continuo desconcierto de la diplomacia de Sánchez quien en últimas semanas ha organizado tres viajes oficiales al exterior en países tan poco relevantes como Libia, Costa Rica y Lituania. Y en este último ahora con el espectáculo de la alerta rusa y la suspensión de la rueda de prensa.

Y preguntamos ¿Quién será el nuevo ministro español de Asuntos Exteriores que intente mejorar la imagen de España y sacar a Sánchez de la absoluta insignificancia internacional? No se sabe pero en La Moncloa ya se barajan varios nombres que están sobre el tablero de la crisis de este Gobierno que bien necesita una remodelación en profundidad.