Silencio en el PSOE ante la deriva absolutista

Los primeros dirigentes del PSOE desayunaron en la mañana del sábado con la portada del diario El País donde se anunciaba que el presidente Sánchez pretende una reforma de la Ley de Seguridad Nacional que, en el caso de una crisis de Estado, le otorgue poderes para movilizar (es decir ‘militarizar’) a los españoles mayores de edad obligándoles a realizar ‘prestaciones personales’, al tiempo que otorga al presidente la capacidad para confiscar sus bienes y los de las empresas españolas’.

En suma un proyecto de Ley para legitimar el poder absoluto de Sánchez en caso que lo necesite para su permanencia en el poder. Lo que se suma a: los indultos arbitrarios e ilegales -por falta de ‘utilidad pública’-; la reforma del delito de Sedición del Código Penal para facilitar el regreso de prófugos golpistas catalanes; y la preparación, ahora en marcha, de un ‘referéndum.  consultivo’ que permita a los soberanistas vascos y catalanes convertirlo en ‘referéndum de autodeterminación’ en sus respectivos territorios.

Esos son los pilares de la ‘nueva etapa’ política o cambio de Régimen del que habla Sánchez mientras edulcora su proyecto absolutista con vocablos de ‘concordia, reencuentro, perdón y magnanimidad’ frente a la ‘venganza y la revancha’.

En el PSOE, en su Comité Federal, silencio sepulcral porque no se mueve un gato ni se escucha volar a una mosca ante la asombrosa deriva absolutista de Sánchez. García Page mudo, Susana Díaz liquidada en Andalucía, Vara arrepentido en Extremadura y Lamban sin buena salud para plantear batalla desde Aragón.

En la Oposición gran desconcierto y mucha furia sin control: Casado en el PP se muestra indignado y estupefacto en lugar de articular un discurso más frío, afilado y eficaz que atraiga a los votantes socialdemócratas que son la posible clave del vuelco político y la alternancia.

Mientras Abascal truena desde Vox ofreciendo excusas y agarraderas al sanchismo.y Arrimadas, absolutamente a la deriva, se dispone a entregar la alcaldía de Granada al PSOE, como meses atrás quiso regalar a Sánchez el Gobierno de Murcia. Lo que anuncia la pronta auto destrucción de Cs, como pronostican las encuestas en Andalucía, tras las derrotas de Arrimadas y de Cs y en las elecciones generales, catalanas y madrileñas.

E imaginamos que máxima preocupación por todo ello en la Jefatura del Estado y los distintos estamentos del Poder Judicial. Y, especialmente, en el Tribunal Supremo donde está pendiente la decisión de su Sala Tercera ante los recursos presentados por PP, Cs y Vox contra los indultos, en la que se considera que será una sentencia decisiva para el vigente momento político español. Y para las ambiciones sin límite que Sánchez pretende legitimar en los próximos meses con el apoyo de sus aliados de UP y los soberanistas en pos de un poder absoluto -camino de una III Republica socialista- que solo podría frenar la firmeza de la Justicia y un proceso electoral.