La crisis del Gobierno está al caer

Basta que Pedro Sánchez diga, como lo hizo ayer, que la crisis de Gobierno no es su prioridad para que estemos atentos porque el cambio de Gabinete estará al caer. No en vano el presidente suele hacer casi siempre lo contrario de lo que dice o promete porque está enfadado con la verdad.

Y además se ha sabido que Pablo Iglesias anda enredando por el Palacio de La Moncloa donde recientemente se ha reunido con Sánchez y todo apunta que para hablar de la nueva estructura del Gobierno de coalición el que, al parecer, será más reducido.

Y también sobre quienes serán los ministros de UP, aunque todo apunta a que seguirán Díaz, Belarra y Montero y que saldrán Garzón y Castells, cuyas carteras de Comercio y Universidades se integrarán pronto en Comercio y Educación, de donde nunca debieron salir.

La otra gran cuestión, cada vez más discutida en los medios, es si Carmen Calvo seguirá como vicepresidenta primera o si será sustituida por Ábalos que es el hombre fuerte del PSOE, o por Ivan Redondo que es quien en la práctica dirige y coordina la estrategia política, electoral y de comunicación del Gobierno.

Como dijo una vez Adolfo Suárez ‘hay que hacer normal en la política lo que es normal en la calle’. Y lo que se dice en la calle es que Redondo manda más que Calvo en el Gobierno y tiene toda la confianza de Sánchez. Luego lo lógico sería que el donostiarra asumirá la vicepresidencia primera,

Además, y aunque ahora permanece en un discreto segundo plano, está visto que, para bien o para mal, los medios y la Oposición le imputan todos los aciertos y los errores al poderoso asesor como si fuera el vicepresidente primero. Luego lo normal sería que Iván Redondo se sentara a la derecha de Pedro Sánchez en el Consejo de Ministros.

Como normal parecería que María Jesús Montero dejara sus funciones de portavoz, donde se hace unos líos horrorosos, en favor de un ministro que sepa hablar sin descalificar a la oposición. Se habla de Iceta que tiene más tiempo libre, pero ahí sí que tiene Redondo un derecho de influencia y de decisión.

De la misma manera sería quizás importante la presencia de un ministro  independiente y de cierto prestigio para ocupar una cartera económica y financiera especial (aunque sea un mini Draghi) para la gestión y el reparto de los fondos europeos y de las reformas estructurales que exige Bruselas.

Y desde luego hace falta un nuevo ministro de Exteriores porque lo de Laya clama al cielo. Y también están en entredicho la vicepresidenta Rivera y los ministros Maroto, Duque, Celáa y Marlaska el que bien podría ser sustituido por Robles, que tiene mejor imagen y conoce bien Justicia e Interior. Lo que para ese ministerio es esencial.

¿Habrá sorpresas? Claro que las habrá porque tras los indultos comienza una nueva etapa de la legislatura con la mesa de dialogo catalana y los PGE de 2022. Y a no perder de vista en ningún momento lo que decidirá la Sala Tercera del Tribunal Supremo sobre el recurso de los indultos.

De momento, el Tribunal de Cuentas se ha plantado frente a la injerencia del Gobierno y asegura que no se dejará influenciar a la hora de embargar a los golpistas si no pagan lo que deben por la malversación del dinero público de la Generalitat que utilizaron en la propaganda del procés internacional.