El PNV se suma a la escalada soberanista de Sánchez

En su informe preceptivo sobre los indultos del Gobierno a los golpistas catalanes, no arrepentidos y amenazantes, la Sala Segunda del Tribunal Supremo calificaba la decisión del presidente Sánchez como ‘auto indulto’ puesto que él es el principal beneficiario de las medidas de gracia que le permiten permanecer en el poder.

En principio y, según ERC y ahora el PNV, un auto indulto de Sánchez tan solo por dos años hasta el final de la legislatura, tras los cuales el Gobierno -según los indultados, los prófugos y el gobierno catalán-, deberá aceptar un referéndum pactado de autodeterminación o, en su defecto, los partidos soberanistas catalanes volverán a declarar unilateralmente la independencia de Cataluña.

O sea, el delincuente Junqueras (Aragonés es su secretario particular) y el delincuente y prófugo Puigdemont le dan dos años a Sánchez para que les facilite la independencia de Cataluña.

Y a este ‘festejo’ o bacanal de la ruptura de España y atracón temporal de poder de Sánchez se acaba de sumar el PNV -otro de los partidos de su Alianza Frankenstein- por boca de su presidente Andoni Ortuzar quien ha anunciado a su particular órdago a este Sánchez desarbolado y temerario.

Y ha dicho Ortuzar que el PNV pretende un nuevo Estatuto Vasco en el que se reconozca la nación vasca (a la par de la catalana) y que le da dos años a Sánchez para que liquide la única nación española que se reconoce en la Constitución.

Y añade Ortuzar que España debe aceptar, de igual a igual, con País Vasco y Cataluña una relación de ‘bilateralidad’. Es decir de práctica ‘independencia’ de los vascos y los catalanes en una especie de Estado confederal como un definitivo paso de Cataluña y País Vasco hacia la independencia total.

Es decir, teníamos un problema en Cataluña por la rendición de Sánchez ante el separatismo catalán, y solo para que el presidente se quede en el poder un par de años más, y ahora tenemos otro problema similar en el País Vasco, donde se considera que la debilidad del Gobierno de España es una oportunidad para subirse al carro de la independencia catalana.

Unas declaraciones las de Ortuzar a las que la ministra portavoz Montero, entre desconcertada y asustada, le quitó importancia diciendo que ya hay una relación bilateral -que no es lo mismo que ‘bilateralidad’- con ambas Comunidades Autónomas que se rigen por la Constitución. La misma que los separatistas catalanes y vascos pretenden dinamitar.

Vamos de mal en peor y, para que no falte de nada, Ortuzar nos anuncia que su propuesta rupturista la ha pactado con Junqueras y Puigdemont ante las narices y el desvarío del presidente Sánchez y del PSOE partido cómplice de este órdago al Estado.

Frente al que ahora solo queda el valladar de la Sala Tercera del Tribunal Supremo si es que, ante los recursos presentados (de momento por Cs y Vox y pronto por el PP) se atreve a restablecer en España el ‘principio de legalidad’ nacional.