Sánchez arriesga la convivencia y el prestigio de la Justicia

En contra de lo que ha dicho el presidente Sánchez los indultos que ha aprobado el Gobierno, lejos de ser de ‘utilidad pública’ y favorecer la concordia en Cataluña y España, lo que pueden conseguir es dañar la convivencia nacional, al tiempo que causar más daño al prestigio de la Justicia, dentro y fuera de España, y en especial al Tribunal Supremo.

Así se aprecia en: la resolución del Consejo de Europa (‘consentida’ y no combatida por el Gobierno de Sánchez) contra la sentencia del Supremo que califica de injusta y de ‘política’; y en las declaraciones del presidente catalán Pere Aragonés que ayer tildó los indultos de ‘reconocimiento’ por el Gobierno de que ‘la sentencia del Tribunal Supremo fue injusta’.

Dos posicionamientos que están avalados por: la decisión de Sánchez de indultar a los golpistas; y por el anuncio anterior del Gobierno de iniciar la reforma el delito de sedición en el Código Penal, como una prueba decisiva de la pretendida pero falsa ‘injusticia’ de la sentencia del Tribunal Supremo.

No obstante, estas consecuencias que así valoran una gran mayoría de los españoles contrastan con el optimismo de Pedro Sánchez y del PSOE que afirman, desde una aparente posición de ‘buena fe’, que los indultos son, aunque favorecen a Sánchez, buenos para España y Cataluña porque en su opinión abren un camino a la concordia y la convivencia catalana y nacional.

Pero parece claro que la única ‘utilidad’ de los indultos radica en que ellos garantizan a Sánchez dos años más de permanencia en el Gobierno con el apoyo de UP, ERC, PNV y Bildu. Y no creemos que semejante decisión vaya a facilitar una etapa positiva para la convivencia nacional, sino más bien una crisis política e institucional de consecuencias imprevisibles.

Y todo ello en la seguridad de que Sánchez acaba de abrir un cisma entre los Poderes del Estado Ejecutivo y Judicial, poniendo en riesgo el prestigio del Tribunal Supremo, al que se le pretende impedir que su Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo admita los recursos que contra los indultos se van a presentar.

A sabiendas, en todo caso y ello es una palpable realidad, que los indultos y la pretendida reforma de delito de sedición ya han desprestigiado, dentro y fuera de nuestras fronteras, a la Justicia española. Lo que puede empeorar si la reforma del Código Penal facilita el regreso a España en libertad de Puigdemont y los demás prófugos de la Justicia española. Justicia española que además y tras lo ocurrido puede ser dañada en los tribunales europeos si éstos se oponen que Puigdemont sea extraditado a España.

Estamos ante una crisis política e institucional de envergadura que no tiene más argumento que la permanencia de Sánchez en el poder. Y que incluye la complicidad del PSOE, dañando sus compromisos democráticos y los constitucionales que años atrás favorecieron la Transición.

Una crisis aún pendiente de los recursos que, contra los indultos, se van a presentar ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo por su presunta y al parecer bastante explícita ‘arbitrariedad’. Y recursos que el Gobierno va a intentar abortar par consolidar los indultos y el sometimiento definitivo del Poder Judicial.