Un presidente ‘peligroso’

Manifestación masiva en Madrid contra los indultos y preocupante respuesta del Gobierno por boca de la vicepresidenta Carmen Calvo diciendo que la oposición busca ‘el enfrentamiento de Cataluña con el resto de España’. Lo que, sumado a las palabras de Sánchez en las que calificaba la sentencia del procés y su cumplimiento de ‘venganza y revancha’, nos conduce a un discurso inquietante que amenaza la democracia y la legalidad en nuestro país.

De ahí que las palabras de Rosa Díez en la manifestación de Colón en las que calificó a Sánchez de Presidente ‘peligroso’ nos parezca un comentario acertado. Porque este Presidente del Gobierno, que desafía con los indultos a la gran mayoría de los españoles y pretende retorcer la legalidad con la ayuda de partidos pro golpistas, es sin duda un gobernante ‘peligroso’ para las libertades y la democracia y la Constitución.

Y también lo es para el PSOE, partido que asiste mudo a esta escalada sin límites de Sánchez contra todo, a pesar que una mayoría de sus votantes y buena parte de sus militantes y dirigentes ocultan en silencio cómplice su discrepancia con el secretario general.

Y esto de la complicidad del PSOE -de lo que no dijo nada Rosa Díez ni lo subrayan los partidos de la Oposición- con el golpismo catalán también es preocupante.

Por más incluso que el Gobierno -¿a qué espera Margarita Robles para dimitir?- pregone un fantasmal objetivo de la ‘concordia’ que rompieron los golpistas y nunca querrán. Como todo el mundo sabe, porque el gobierno catalán mantiene activa su amenaza de una renovada y nueva declaración unilateral de la independencia si no se les concede el referéndum ilegal de autodeterminación.

La concordia habita en los españoles de bien que estuvieron representados en la plaza de Colón de Madrid. Una foto fija que es viva imagen de la única ‘utilidad pública’ existente ante los indultos y el discurso impostado de la ‘concordia’. Que son los argumentos con los que Sánchez espera ‘motivar’ sus indultos.

Para intentar así que la Sala Tercera del Tribunal Supremo, una vez que los indultos hayan sido recurridos por los fiscales del TS, no entre en el fondo de la cuestión donde deberá de entrar y anular los indultos por manifiesta ‘arbitrariedad’, y en consecuencia con ‘desviación de poder’ del Gobierno en el beneficio del presidente Sánchez, lo que podría conducir al delito de prevaricación.

Decía Rosa Díaz en Colón que la tropelía de los indultos ‘no la vamos a consentir’. Y eso ¿Cómo se frena, con más manifestaciones y públicas protestas mientras Sánchez permanece atrincherado en el búnker de la Moncloa con Belarra y con Junqueras? Este histórico disparate, al día de hoy, solo se puede impedir en el Tribunal Supremo, cuando lleguen los recursos de la fiscalía, con la implacable y justa aplicación de la Ley.