El PSOE se aleja de España

En la política y en el periodismo debemos hablar menos de Pedro Sánchez y mucho más del PSOE porque ha desaparecido de la escena nacional como por arte de magia, en un intento desesperado de camuflarse en el escenario para no sufrir más descalabros del tamaño del que acaban de encajar en las recientes elecciones autonómicas de Madrid (PP 44 %, PSOE 16 %).

Al frente de todo lo que está ocurriendo en España está Sánchez y con él ‘sanchismo’ o esa manera autocrática de ejercer el poder en su exclusivo beneficio y dispuesto a cualquier cosa con tal de permanecer al mando del gobierno de la nación y de su enorme y particular aparato de control. Y, dicho sea de paso, con un gobierno de bajo nivel y alta incompetencia que ahora Sánchez quiere remodelar.

Mientras se aferra al poder por lo que, mientras el PSOE continúa ausente, Sánchez no duda en conceder indultos a los golpistas, o cambiar el Código Penal, o hacer concesiones de soberanía nacional, o en poner en riesgo la unidad del país, las instituciones y la democracia.

Para lo que no duda en renovar a cualquier precio pactos de subsistencia parlamentaria con los comunistas de Podemos, los pro etarras de Bildu y los golpistas de ERC, con los que se va a sentar a una mesa mal llamada de ‘diálogo’ para preparar un referéndum de autodeterminación en Cataluña, bajo la pantalla de la palabra ‘concordia’, que solo es rendición.

Y ¿que dice de todo esto el PSOE, más allá de unos ‘pellizcos de monja’ de García Paje, Vara y Lamban y de algunas admoniciones de Felipe Gonzalez, salpicadas de anécdotas y relatos de su pasada presidencia?

Pues el PSOE no dice nada porque en la práctica no existe y se ha alejado de España hasta hacerse invisible y desaparecer, renunciando a su reciente historia durante la Transición. Y regresando a los grandes errores del tiempo de la II Republica cuando, siguiendo la senda radical que les impuso el PCE y el internacionalismo comunista, abandonaron la democracia y el país se partió en dos camino de la trágica Guerra Civil.

Y eso mismo, aunque de otra manera, en otro tiempo, inmersos en la UE, con una sociedad comunicada y sin riesgo alguno de enfrentamientos civil, está haciendo Sánchez tras los pasos de UP, Bildu y ERC, y causando una fractura política entre españoles y un deterioro institucional sin precedente en España desde el inicio de la Transición. Aunque en este caso Sánchez no actúa por motivaciones ideológicas de extrema izquierda que no caben en la UE sino por su sola ambición personal.

Y si llega el caso y Sánchez ve en peligro su liderazgo no dudará en girar hacia la Republica actualizando los discursos del ‘alma republicana’ del PSOE pero de falsa manera porque el republicanismo y la democracia son indisolubles y la democracia y el sanchismo incompatibles.

De manera que el PSOE está desaparecido y suplantado por un pequeño núcleo duro de poder que lidera Sánchez. Y además este partido sabe que no está en condiciones de competir en unas elecciones generales a corto plazo porque sería arrasado por el PP.

Lo que aumenta, más si cabe, la dependencia de Sánchez de sus aliados de Bildu, UP y ERC. En la creencia el presidente de que el tiempo, las vacunas y los fondos de la UE le permitirán reconducir la difícil situación española y  recuperar espacio electoral el espacio electoral de un fantasmal PSOE. Lo que le será muy difícil porque sus aliados catalanes le traicionarán y porque los daños causados a España bajo su mandato no los logrará borrar.