La temeraria foto con Biden y el caos de los indultos 

Muy contentos, demasiado, están en La Moncloa con la noticia de que Joe Biden recibirá unos minutos a Pedro Sánchez durante la cumbre de la OTAN del próximo lunes 14 en Bruselas. Porque esa foto le puede salir muy cara al presidente Sánchez a nada que Biden le reproche su Gobierno de coalición  con los comunistas de Unidas Podemos, que son aliados de las dictaduras de Venezuela y Cuba.

A lo que Biden (que acaba de leerle ‘la cartilla’ a Boris Johnson por la crisis de Irlanda del Norte) puede añadir el malestar de los EE.UU. por los pactos de Sánchez con los filo terroristas de Bildu y los golpistas de ERC, así como por los ataques que desde el Gobierno de España se han lanzado contra el Rey Felipe VI, la independencia de la Justicia y la libertad de expresión.

Y cabe imaginar que la embajada de los EE.UU. en Madrid habrá informado de todo ello a La Casa Blanca para preparar el encuentro de Biden con el jefe del Gobierno español al que se le está complicando y mucho el caso de los indultos a los golpistas.

Sobre todo a la vista de las últimas revelaciones de la Guardia Civil sobre documentos e informes secretos de ERC donde el secretario general de este partido, Vendrell, confiesa que primero tienen que conseguir los indultos y luego poner en marcha otra ‘declaración unilateral de la independencia’ de Cataluña, lo que demuestra que la carta de Junqueras era una gran mentira.

Si a ello le añadimos la petición del inefable Salvador Illa -el catastrófico ex ministro de Sanidad- de que se celebre en Cataluña un referéndum sobre ‘la convivencia’ como tapadera de un referéndum de autodeterminación, pues veremos que Sánchez ya está entrando en la vía del referéndum catalán.

Y a no perder de vista la no menos escandalosa petición de la ministra de Asuntos Sociales y lideresa en ciernes de Podemos, Ione Belarra, donde pide el regreso a España en libertad del prófugo Carles Puigdemont y demás golpistas fugados una propuesta que sitúa a la ministra y a UP fuera de la legalidad.

Un disparate mayúsculo que ha tenido que contestar la ministra portavoz M.J. Montero, visiblemente alterada, para rectificar a su compañera Belarra y decir que si Puigdemont (o cualquier otro fugado) regresa a España tendrá que presentarse ante la Justicia para entonces ser detenido, por prófugo, y luego juzgado por golpista, sedicioso y malversador.

La continua e improvisada escapada de Sánchez hacia nadie sabe donde, con sus indultos indecentes y su incompetente gobierno de coalición -que a la espera está de una remodelación- se le puede estropear al presidente en cualquier momento.

Y basta ver la que se le viene encima en el interior de la coalición con el nuevo liderazgo de Belarra en Podemos que se iniciará el domingo en la IV Asamblea de UP.

A la que no asistirá Pablo Iglesias porque sabe que no es morado sino negro el futuro les espera político y electoral al gobierno de coalición y a UP. Es por ello por lo que Iglesias se marchó tras designar con su ‘dedazo’ mágico a Díaz y Belarra, la ‘Hidra’ bicéfala de un proyecto político que ahora hace seis años que Pablo Iglesias fundó con su ahora íntimo enemigo, Íñigo Errejón.